China lanzó este 10 de julio el Chang Zheng 10B, también denominado Long March 10B o CZ-10B, desde el centro espacial comercial de Wenchang, en la provincia de Hainan. El despegue ocurrió a las 12:15 hora local —04:15 UTC— y el vehículo colocó un satélite en la órbita prevista.
La misión también logró el objetivo más complejo: tras separarse de la etapa superior, el booster regresó de manera controlada y fue recuperado sobre una plataforma marítima. Fue la primera recuperación exitosa de una primera etapa orbital realizada por China.
Una red de cables en lugar de patas
El CZ-10B no utilizó patas de aterrizaje como el Falcon 9. Durante el descenso desplegó ganchos, que fueron atrapados por una estructura de cables tensados instalada en la plataforma. El sistema absorbió el movimiento de la etapa y completó la captura vertical.
La solución traslada parte del equipamiento de recuperación desde el cohete hacia la infraestructura marítima. De acuerdo con sus desarrolladores, esto permite reducir masa, simplificar el vehículo y ampliar el margen frente a pequeñas desviaciones en el punto de llegada.
Se trata del primer uso exitoso de una red de cables para capturar en el mar una etapa de clase orbital. Con el resultado, China se convirtió en el segundo país, después de Estados Unidos, en recuperar de forma controlada un booster procedente de una misión orbital.

Un cohete pensado para el mercado comercial
El Long March 10B fue desarrollado por la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento y pertenece a la familia Long March 10, vinculada al transporte espacial tripulado y al futuro programa lunar chino.
Su primera etapa utiliza siete motores YF-100K alimentados con queroseno y oxígeno líquido, mientras que la segunda incorpora propulsión con metano y oxígeno líquido. El vehículo tiene 5 metros de diámetro y puede transportar 16 toneladas a una órbita baja de 200 kilómetros, o 11 toneladas a una órbita de 900 kilómetros y 50 grados de inclinación en configuración recuperable.
Recuperar no significa todavía reutilizar
El vuelo demostró que China puede devolver y capturar una etapa orbital. Sin embargo, la reutilización completa se confirmará cuando ese mismo booster sea inspeccionado, reacondicionado y lanzado nuevamente. Las autoridades chinas prevén emplearlo en otra misión antes de finalizar 2026.
El avance abre la puerta a lanzamientos más frecuentes y económicos para constelaciones satelitales, misiones de carga y el desarrollo de tecnologías asociadas a la exploración lunar.









