La Casa Blanca presentó una nueva política nacional de transporte espacial con una meta ambiciosa: que Estados Unidos pueda sostener más de 1.000 lanzamientos y reingresos por año para 2030. La actualización reemplaza la política vigente desde 2013 y apunta sobre todo a ampliar la infraestructura necesaria para acompañar un salto fuerte en la cadencia de misiones.
La meta: multiplicar lanzamientos y reingresos
El plan toma como referencia un mercado que ya acelera, pero todavía está lejos de ese objetivo. La FAA informó que autorizó un récord de 204 operaciones espaciales comerciales durante el año fiscal 2025, entre lanzamientos y reingresos. La misma agencia proyecta hasta 4.288 operaciones comerciales durante la próxima década, con una cadencia que podría subir de 214 este año a 507 en 2036.
El nuevo texto plantea que el país debe sostener acceso a todos los regímenes orbitales de interés, desde vuelos suborbitales y órbitas muy bajas hasta la Luna, los puntos de Lagrange y el espacio profundo. La Casa Blanca resumió esos objetivos en una hoja informativa publicada junto con el memorándum.
Más infraestructura y nuevos sitios espaciales
El foco principal no está puesto únicamente en los cohetes, sino también en las bases de lanzamiento y reingreso. La política instruye al Pentágono y a la NASA, que operan instalaciones federales, a evaluar regularmente mejoras de infraestructura y acceso, incluso mediante arrendamientos, inversión comercial y asociaciones público-privadas para financiar obras dentro de propiedades federales.
Además, ordena buscar nuevas ubicaciones para instalaciones de lanzamiento. Para eso, el Departamento de Transporte deberá trabajar con el Pentágono, la NASA, el Departamento de Comercio y autoridades estatales y locales. El objetivo es sumar capacidad y facilitar el desarrollo conjunto con el sector privado.
Plazos para ordenar operaciones y sumar reingresos
La política fija un plazo de 180 días para que el Pentágono, junto con la NASA y otras agencias, elabore criterios de programación en instalaciones federales y así maximice su utilización por operadores comerciales y estatales. También pide mejorar la integración de lanzamientos y reingresos en el sistema aéreo nacional y reservar espacio aéreo prioritario para corredores críticos.
En paralelo, ordena al Departamento del Interior identificar en 90 días tierras federales que puedan funcionar como un nuevo sitio terrestre de reingreso. Luego deberán establecerse criterios de seguridad y un plan de desarrollo que contemple infraestructura y acceso comercial.
La disponibilidad de lugares donde recuperar vehículos se convirtió en un factor cada vez más relevante para la industria. Un caso concreto es Varda Space Industries, que en septiembre de 2025 acordó con Southern Launch realizar 20 reingresos hasta 2028 en el Koonibba Test Range de Australia. La compañía proyecta llevar sus retornos a una frecuencia cercana a una misión mensual hacia fines de 2028.

El ejemplo muestra por qué Estados Unidos busca ampliar su infraestructura de reingreso: a medida que aumenta la cantidad de vehículos reutilizables, cápsulas y plataformas de manufactura orbital, disponer de lugares habilitados para traer cargas de vuelta a tierra empieza a convertirse en una pieza logística del negocio espacial.
Industria, compras públicas y objetivos a futuro
El texto también manda a diseñar en 180 días una estrategia para la base industrial de transporte espacial, con eje en competitividad, resiliencia, capacidad productiva y formación de personal. A la vez, establece una revisión de las políticas y controles de exportación que pueden afectar la expansión internacional de la industria estadounidense.
La Casa Blanca ratificó además que el gobierno debe recurrir a vehículos estadounidenses para sus cargas útiles, salvo excepciones, y profundizar un enfoque de “commercial first”, utilizando servicios privados cuando puedan cubrir las necesidades del Estado.
Entre los puntos más ambiciosos, el memorándum instruye a la NASA a impulsar una arquitectura logística comercial hacia y desde la superficie lunar, facilitar servicios privados de transporte robótico a Marte y analizar alternativas comerciales capaces de transportar seres humanos hasta la superficie marciana y traerlos nuevamente a la Tierra.
La nueva política se suma a medidas previas del gobierno para acelerar la actividad espacial privada. En agosto de 2025, la Casa Blanca firmó la orden ejecutiva “Enabling Competition in the Commercial Space Industry”, que ordenó reducir obstáculos regulatorios, acelerar revisiones ambientales y simplificar las autorizaciones para lanzamientos, reingresos y nuevos puertos espaciales.
Sobre esa base, el 28 de julio de 2026, el Departamento de Transporte y la FAA anunciaron una nueva iniciativa para agilizar las licencias de transporte espacial comercial. La propuesta busca eliminar revisiones duplicadas y requisitos considerados innecesarios, mientras mantiene las exigencias vinculadas con seguridad pública, propiedad, seguridad nacional y política exterior.









