La próxima etapa de la exploración cislunar no depende solo de cohetes y naves. También exige una misión clara, tecnología avanzada y personal capacitado. Con el regreso a la Luna y la mirada puesta en Marte, Estados Unidos busca convertir el espacio entre la Tierra y su satélite en una base para nuevas misiones, desarrollo científico y ventaja estratégica.

Tres pilares para avanzar en el espacio cislunar

Durante una conferencia en mayo, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, sostuvo que la exploración espacial impulsa tecnologías, conocimiento científico y capacidades que después impactan en la vida en la Tierra. En esa línea, el artículo plantea que el salto hacia una economía cislunar requerirá socios comerciales con experiencia comprobada, innovación técnica y una fuerza laboral lista para operar en entornos más exigentes.

John Troeltzsch, arquitecto de exploración de BAE Systems, advirtió que existe una competencia global con países que ya fijaron metas y cronogramas agresivos para llegar a la Luna. Según explicó, sostener el liderazgo espacial de Estados Unidos dependerá de responder a ese ritmo.

La experiencia técnica que pide la nueva carrera lunar

La nota remarca que las misiones cislunares demandan un nivel de especialización distinto al de la órbita baja terrestre. Troeltzsch destacó el recorrido previo de BAE Systems en proyectos como Deep Impact, Mars Reconnaissance Orbiter, Kepler, James Webb y el telescopio Nancy Grace Roman, previsto para lanzarse en agosto de 2026.

El telescopio Nancy Grace Roman (BAE Systems), se ubicará en el espacio cislunar y permitirá a los astrofísicos investigar un amplio rango de frecuencias del espectro infrarrojo (Fuente: BAE Systems).
El telescopio Nancy Grace Roman (BAE Systems), se ubicará en el espacio cislunar y permitirá a los astrofísicos investigar un amplio rango de frecuencias del espectro infrarrojo (Fuente: BAE Systems).

Ese antecedente se combina con nuevas capacidades. Entre ellas aparece la nave Ascent, diseñada para operaciones dinámicas en el espacio, con maniobrabilidad avanzada, reabastecimiento y propulsión de alto empuje. También se mencionan desarrollos de imagen espectral para las misiones L-CIRiS de la Universidad de Colorado y LunarVISE de la NASA, adaptados para trabajar sobre la superficie lunar.




Talento, autonomía y nuevas habilidades

Operar en una futura base lunar abrirá desafíos diarios que obligarán a sumar más autonomía, mayor capacidad de cómputo y mejores comunicaciones con la Tierra. Por eso, la demanda de perfiles crece en áreas como autonomía, aprendizaje automático, desarrollo de software, ingeniería y astrodinámica.

Christie Bertels, directora de desarrollo de negocios de espacio civil en BAE Systems, señaló que estos proyectos requieren pensamiento sistémico y equipos interdisciplinarios. No solo hacen falta ingenieros y técnicos: también científicos, especialistas de negocios y profesionales de comunicación.

Reclutamiento y formación para la próxima generación

La empresa además busca candidatos de trayectorias diversas, incluso profesionales de sectores como el automotor que aporten habilidades transferibles. Para integrarlos, ofrece capacitación, educación y mentoría. Según sus directivos, el atractivo central sigue siendo el mismo: participar de misiones con impacto directo en el regreso a la Luna y en el objetivo de llevar humanos a Marte.