SpaceX presentó su primer balance trimestral completo desde su debut bursátil con un fuerte crecimiento de ingresos, una reducción de las pérdidas y una señal que empieza a redefinir el perfil de la compañía: la inteligencia artificial ya concentra la mayor parte de sus inversiones.
Entre abril y junio facturó US$ 7.814 millones, 92% más interanual. La pérdida operativa cayó de US$ 970 millones a US$ 143 millones, mientras que la pérdida neta se redujo de US$ 1.008 millones a US$ 541 millones. El EBITDA ajustado alcanzó US$ 3.538 millones, con una suba del 191%.
Starlink sigue siendo el motor de caja
Connectivity, que incluye Starlink, continúa siendo el principal sostén del grupo. Sus ingresos crecieron 66%, hasta US$ 4.291 millones, y dejó una utilidad operativa de US$ 1.656 millones, equivalente a un margen cercano al 39%.
La base de Starlink llegó a 12 millones de suscriptores, exactamente el doble que un año atrás y 1,7 millones más que al cierre del primer trimestre. El ARPU se mantuvo en US$ 66 respecto de marzo, aunque cayó desde los US$ 85 registrados un año antes. Los ingresos empresariales y gubernamentales, en tanto, avanzaron 108%. SpaceX también obtuvo más de US$ 6.000 millones en contratos plurianuales para Starshield.
El CapEx de IA supera dos veces los ingresos del segmento
El dato que domina el balance es la inversión. SpaceX ejecutó US$ 18.369 millones de CapEx en solo tres meses, equivalente al 235% de su facturación trimestral. De ese total, US$ 15.828 millones —más del 86%— fueron destinados al negocio de IA.
La división facturó US$ 2.561 millones, 247% más interanual, aunque todavía perdió US$ 1.257 millones a nivel operativo. Su capacidad instalada de cómputo pasó de 0,4 GW a 1,4 GW en un año, mientras los contratos firmados para servicios cloud suman US$ 14.100 millones.
El negocio espacial, por su parte, generó US$ 962 millones (+29%) y registró una pérdida operativa de US$ 542 millones, en gran medida asociada al desarrollo de Starship.

Una apuesta que ahora debe convencer al mercado
La estrategia quedó expuesta: utilizar la escala y rentabilidad de Starlink para financiar simultáneamente Starship y una expansión acelerada hacia infraestructura y servicios de IA. SpaceX cerró junio con US$ 100.000 millones de liquidez y US$ 47.500 millones de backlog, un colchón considerable para sostener ese ritmo.
La compañía proyecta superar los 2 GW de capacidad de cómputo durante 2026 y apunta a un run-rate de ingresos de US$ 100.000 millones hacia diciembre. Además, sostiene que las nuevas inversiones en compute tendrían un período de repago inferior a un año.
Tras el balance, las acciones reaccionaron inicialmente a la baja por el volumen de inversión. Sin embargo, este 7 de agosto SPCX recuperaba terreno hacia US$ 130, mientras comenzaba el primer desbloqueo de acciones posterior a la IPO. El interrogante ya no pasa solamente por cuánto puede crecer SpaceX, sino por si la monetización de la IA podrá alcanzar la velocidad de su gigantesco capex.









