Un mismo cohete llevará al espacio tres apuestas distintas: vender información sobre lo que ocurre en la Tierra, validar ingeniería universitaria y ensayar tecnología para defensa. La misión Transporter 18 de SpaceX prevé reunir seis satélites con participación argentina, con despegue anunciado para el 1 de octubre desde Vandenberg, California. La fecha está sujeta a cambios operativos.
El conjunto incluye cuatro equipos de Satellogic, el USAT-1 de la Universidad Nacional de La Plata y el ETNS, desarrollado por CITEDEF junto con el Ejército Argentino. Comparten transporte, pero no constituyen un programa único ni tienen los mismos objetivos.
Satellogic busca pasar de las imágenes a las alertas
La principal novedad será Merlin.01, primer satélite de la nueva constelación Merlin. Lo acompañarán dos NewSat Mark VI y un NewSat Mark V, de acuerdo con el anuncio de la compañía reproducido en la publicación.
Merlin apunta a un mercado que necesita detectar cambios, no solamente comprar fotografías. El diseño de la constelación contempla cobertura global diaria con resolución de un metro, diez bandas espectrales e inteligencia artificial a bordo. Esa capacidad corresponde al sistema proyectado: no estará disponible íntegramente por poner en órbita su primera unidad.
Los dos Mark VI incorporan enlaces entre satélites, que permiten compartir información y coordinar nuevas observaciones sin que cada decisión pase primero por una estación terrestre. El Mark V sumará capacidad al programa de sistemas dedicados para gobiernos. La apuesta comercial es acortar el tiempo entre detectar una actividad y entregar información útil al cliente.
La UNLP llevará al espacio tecnología propia
Su misión es demostrar técnicas de observación terrestre mediante señales de navegación satelital, con aplicaciones para estudiar la atmósfera y propiedades del suelo. Según la universidad, materiales y becas demandaron USD 70.000, sin incluir el lanzamiento.

Además de los datos que pueda obtener, el proyecto busca acreditar el funcionamiento en órbita de subsistemas propios. Esa experiencia puede facilitar su incorporación a nuevas misiones y su oferta a otros compradores.
Un banco de pruebas para defensa
El ETNS —Evaluador Tecnológico Nano Sat— completa el grupo. Es un demostrador tecnológico de CITEDEF y el Ejército: su función debe entenderse como una instancia de experimentación, no como el despliegue de un sistema militar de vigilancia plenamente operativo.
La lectura industrial del lanzamiento está en esa diversidad. Mientras Satellogic amplía una plataforma comercial, los proyectos institucionales buscan transformar desarrollos de laboratorio en tecnología probada en vuelo. El despegue será un hito compartido; el resultado dependerá de lo que cada equipo consiga hacer una vez en órbita.









