Starfighters Space, la empresa que desarrolla jets supersónicos F-104 para lanzamientos aéreos de satélites, transformará su instalación en Texas en un centro de pruebas de vuelo en microgravedad. Esta decisión surge en respuesta a la solicitud de información de NASA sobre capacidades comerciales de vuelos parabólicos.
Colaboración con Mu-G Technologies para pruebas
El 20 de mayo, la compañía anunció la expansión de su colaboración con Mu-G Technologies, que está modificando un avión Dassault Falcon 50 para realizar pruebas de microgravedad. Las pruebas se llevarán a cabo en el hangar de Starfighters en el Midland International Air & Space Port.
Objetivos de la asociación y el RFI de NASA
La asociación se formó en marzo con el objetivo de realizar misiones de vuelo en microgravedad para clientes de NASA, así como para investigaciones académicas y comerciales en toda América del Norte. Esto incluye el uso de aviones parabólicos dedicados y la integración de sistemas de monitoreo de Mu-G con la flota de F-104 de Starfighters.
Desarrollo de la infraestructura para vuelos suborbitales
Starfighters también está trabajando para obtener la aprobación regulatoria para su primera misión suborbital, que establecerá las bases para Starlaunch, un servicio que utilizará jets F-104 como plataforma de lanzamiento para cargas útiles a gran altitud. La empresa planea desarrollar la infraestructura necesaria para lanzamientos orbitales tras el éxito de este vuelo suborbital.
A pesar de no reportar ingresos durante el primer trimestre del año, la compañía enfrenta gastos operativos de aproximadamente $4.1 millones y una pérdida neta de $4.3 millones. Starfighters cuenta con alrededor de $1.4 millones en efectivo a finales de marzo y advierte que su continuidad depende de obtener financiamiento antes de generar flujo de caja positivo.
Interés creciente en investigación de microgravedad
El CEO de Starfighters, Tim Franta, destacó que el interés en la investigación en microgravedad y la fabricación en el espacio ha crecido considerablemente, impulsado por programas gubernamentales y un ecosistema comercial en expansión. “A medida que la demanda aumenta, se necesita más flexibilidad en las plataformas que soporten pruebas y desarrollos tecnológicos en entornos de microgravedad”, afirmó Franta.









