Para entender la contradicción que rodea a Jorge Brito no hace falta construir un modelo financiero demasiado sofisticado. Banco Macro fue uno de los grandes beneficiarios del cambio de expectativas producido por la llegada de Javier Milei y Genneia intenta aprovechar esa misma ventana para salir a la Bolsa de Nueva York.
Justo en ese momento, el presidente de ambas compañías comenzó a ser instalado por sectores políticos y empresariales como una posible alternativa presidencial para 2027.
Brito no lanzó ni confirmó una candidatura. Esa precisión es importante. Pero los mercados no solamente cotizan hechos consumados: también descuentan rumores, probabilidades y riesgos futuros.
El gran ganador del cambio de clima
Banco Macro multiplicó su valor durante un período prácticamente coincidente con el ascenso del mileísmo. En los últimos tres años, su ADR acumuló una suba cercana al 280% y actualmente su capitalización bursátil ronda los US$5.100 millones.
No todo ese crecimiento puede atribuirse al Gobierno. Los resultados del banco, su posición patrimonial y sus decisiones comerciales también importan. Pero sería difícil separar el salto de Macro de la revalorización general de los activos argentinos provocada por el orden fiscal, la desaceleración inflacionaria y la expectativa de continuidad de las reformas.
El mercado volvió a demostrar esa relación después de las elecciones legislativas de 2025, cuando las acciones de Banco Macro subieron más de 40% en Wall Street ante el fortalecimiento político de Milei.
Genneia también aprovecha la ventana
Genneia presentó ante la SEC el formulario F-1 para realizar una eventual oferta pública inicial en Nueva York y Buenos Aires. Sería la primera IPO de una empresa argentina con operaciones locales en Wall Street en más de ocho años.
La operación todavía no tiene precio, monto ni fecha y tampoco está garantizada. Sin embargo, que una compañía argentina vuelva a evaluar una colocación de acciones en Estados Unidos refleja la reapertura financiera producida bajo la administración Milei.
En términos coloquiales, Genneia puede intentar salir a bolsa porque el mercado volvió a mirar a la Argentina. Y volvió a mirarla, en buena medida, porque considera posible que el rumbo económico actual continúe.
Ahora aparece como posible adversario
En paralelo, empresarios y dirigentes comenzaron a promover a Brito como una figura “moderada” capaz de competir contra Milei. Daniel Hadad incluso lo calificó públicamente como un “gran candidato” para 2027.

Participar en política es legítimo y ningún empresario le debe obediencia personal a un presidente. Pero, desde la perspectiva de sus accionistas, el momento elegido resulta difícil de explicar.
Macro necesita que continúe la revalorización argentina. Genneia necesita previsibilidad para convencer a inversores extranjeros. Si Brito deja crecer una candidatura destinada a reemplazar a Milei, también introduce dudas sobre la continuidad del proceso que multiplicó el valor de sus propios negocios.
El riesgo de serruchar su propio piso
En criollo, Brito estaría serruchando el piso sobre el que subió. No porque deba agradecerle políticamente a Milei, sino porque pretende capitalizar financieramente un escenario que su eventual candidatura podría contribuir a debilitar.
Si no quiere ser candidato, una definición contundente permitiría cerrar la discusión. Si quiere competir, deberá explicar qué rumbo económico propone y cómo separará esa actividad de la conducción de sus compañías.
Lo difícil de sostener es la ambigüedad: aprovechar la confianza generada por el programa de Milei para multiplicar el valor de Macro y llevar Genneia a Wall Street, mientras su nombre comienza a funcionar como una fuente adicional de incertidumbre política.









