La expansión de la inteligencia artificial necesita electricidad disponible con la misma urgencia que nuevos procesadores. NetworkOcean busca responder a ese problema con centros de datos en el mar, alimentados por parques solares flotantes y baterías. Su objetivo es reducir la dependencia de terrenos con suministro eléctrico y de las esperas para conectarse a la red.

La compañía, cofundada por Sam Mendel y Eric Kim, presenta una hoja de ruta que parte de una instalación de 20 kW en 2026, prevé desplegar 1 MW en 2027 y apunta a desarrollar capacidad para instalar 1 GW de potencia solar por semana en 2030. Esta última cifra expresa una meta de despliegue de generación fotovoltaica; la capacidad informática que podría abastecer depende del diseño energético de cada instalación.



Generar y consumir electricidad en el mismo lugar

El modelo integra generación, almacenamiento y procesamiento de datos en una misma operación marítima. La electricidad se consume donde se produce, evitando la infraestructura necesaria para transportarla hasta una red terrestre.

Según su documento técnico, NetworkOcean ya desplegó un conjunto de 16 flotadores en la bahía de San Francisco, con un contenedor de procesamiento sobre una embarcación de apoyo. La empresa afirma haber ejecutado cargas de trabajo de IA de clientes con energía solar, sin conexión a la red.

La oportunidad responde a una demanda creciente: la Agencia Internacional de Energía proyecta que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos pasará de 485 TWh en 2025 a unos 950 TWh en 2030. Su informe de abril de 2026 identifica restricciones en conexiones eléctricas, equipamiento y cadenas de suministro que condicionan esa expansión.

Cómo sostener el suministro cuando no hay sol

El esquema requiere instalar más potencia solar que la demanda del centro de datos y almacenar los excedentes. Para ubicaciones seleccionadas, el modelo de NetworkOcean calcula que una carga informática de 1 GW necesitaría 6 a 7 GW solares y baterías equivalentes a 18 a 24 horas de consumo, con una disponibilidad cercana al 99%. Son resultados modelados, pendientes de demostración a esa escala.

El agua de mar aporta otra ventaja potencial: refrigerar los equipos sin consumir agua dulce. La compañía estima que su configuración permitiría obtener 22% más capacidad de cómputo por unidad de potencia respecto de la alternativa terrestre utilizada en su comparación.

El modelo de NetworkOcean integra generación solar flotante, baterías y refrigeración marina para alimentar centros de datos sin conexión a la red terrestre.
El modelo de NetworkOcean integra generación solar flotante, baterías y refrigeración marina para alimentar centros de datos sin conexión a la red terrestre.

Del prototipo a un negocio a escala

La lectura comercial es clara: adelantar la puesta en marcha permitiría comenzar a facturar servicios informáticos antes. Pero esa ventaja deberá compensar las exigencias de operar en el mar y sostener la disponibilidad del servicio.

El paso decisivo será demostrar que generación, almacenamiento, refrigeración y mantenimiento pueden crecer juntos a costos competitivos. NetworkOcean pone el foco en una condición cada vez más importante para el negocio de la IA: cuánto tiempo lleva convertir una inversión en capacidad de cómputo operativa.