El notable efecto del "Super Niño" sobre el Río Paraná puso a prueba la operación de Yacyretá y el monitoreo de las comunidades ribereñas. Según el informe de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) con fecha del 27 de octubre, el caudal afluente se ubicaba en torno a 33.500 m³/s, con previsiones de entre 33.000 y 35.000 m³/s para los días siguientes.

El reporte proyectó una tendencia estacionaria y un descenso gradual de los niveles aguas abajo hacia el fin de semana. Sin embargo, las alturas estimadas seguían por encima del umbral de evacuación en Ituzaingó y del de inundabilidad en Ayolas. Las previsiones estimadas hasta el 30 de octubre y están, todavía, sujetas a revisión.

Más agua, mayor exigencia operativa

Los caudales de septiembre superaron en 37% el promedio histórico mensual, mientras que en lo transcurrido de octubre la diferencia alcanzó el 100%, según la EBY. La comparación fue realizada contra la serie correspondiente al período 1971–2025.

La disponibilidad de agua es central para la generación hidroeléctrica, pero el excedente que no puede pasar por las turbinas debe evacuarse mediante vertederos. Más caudal no equivale automáticamente a un aumento proporcional de la electricidad producida. De todas maneras, los reportes no informan cambios de generación ni de potencia disponible.

El esquema operativo comunicado contempla descargar excedentes por el vertedero Aña Cuá y, al alcanzarse determinadas condiciones de nivel en Ayolas, abrir también el del Brazo Principal. Así se distribuye el flujo entre ambos brazos.

El vertedero principal de Yacyretá permite evacuar el agua que excede la capacidad de las turbinas durante los períodos de caudales elevados del Paraná.
El vertedero principal de Yacyretá permite evacuar el agua que excede la capacidad de las turbinas durante los períodos de caudales elevados del Paraná.


Los límites para atenuar la crecida

La EBY señala que puede atenuar los picos dentro de las posibilidades de su infraestructura. También precisa que, al operar en condición de central de pasada, el caudal total descargado por ambos brazos resulta equivalente al que circularía naturalmente por el Paraná sin la central.

Esa condición limita el alcance de la regulación: la gestión de las descargas debe acompañarse con pronósticos y medidas preventivas aguas abajo. Desde el inicio del incremento sostenido de los caudales, Yacyretá emitió 11 alertas precautorias, apoyadas en información meteorológica, hidrológica y de las centrales ubicadas aguas arriba.

Vista de Yacyretá con el vertedero principal abierto. El informe del 27 de octubre situaba el caudal afluente en torno a 33.500 m³/s y preveía niveles elevados en las localidades aguas abajo.
Vista de Yacyretá con el vertedero principal abierto. El informe del 27 de octubre situaba el caudal afluente en torno a 33.500 m³/s y preveía niveles elevados en las localidades aguas abajo.


Ituzaingó y Ayolas, bajo vigilancia

En Ituzaingó, la lectura del 27 de octubre a las 12:30 fue de 4,31 metros, por encima del nivel de alerta de 3,50 metros y del de evacuación de 4 metros. Para los días siguientes se esperaban alturas de entre 4,10 y 4,30 metros.

En Ayolas, el rango previsto era de 5,60 a 6,10 metros, también superior a los umbrales de alerta e inundabilidad, establecidos en 4,20 y 4,50 metros.

Aunque no se anticiparon lluvias de relevancia hidrológica entre el 27 y el 30 de octubre, la EBY advierte sobre la posibilidad de nuevos episodios de aguas altas entre noviembre de 2026 y enero de 2027, asociados al fenómeno de El Niño. La estabilización prevista a corto plazo mantiene, por lo tanto, la necesidad de seguimiento hidrológico y coordinación con las autoridades ribereñas.