Ganfeng Lithium suministrará sistemas de almacenamiento con baterías para tres proyectos de Genneia en Argentina. El acuerdo comprende 206 MW de potencia y suma un nuevo negocio para el grupo: además de participar en la producción local de litio, proveerá tecnología destinada a reforzar la red eléctrica.
El suministro abarca Cruz Alta, en el NOA, con 120 MW; Crespo, Entre Ríos, con 50 MW; y Cañada de Gómez, Santa Fe, con 36 MW. El anuncio fue difundido por Ganfeng Lithium LATAM junto con GFL BESS, la unidad especializada en almacenamiento del grupo.
Baterías para responder a los picos de demanda
Las centrales utilizarán contenedores de corriente continua de 6,26 MWh, equipados con celdas de 588 Ah. No se informó el valor del contrato ni la energía total que podrá almacenar cada instalación.

La distinción es relevante: los MW expresan la potencia que puede entregar una central, mientras que los MWh indican cuánta energía almacena. Por eso, los 206 MW anunciados no permiten determinar durante cuántas horas podrán abastecer al sistema a plena potencia.
El objetivo de AlmaSADI es incorporar baterías en nodos críticos para responder rápidamente a variaciones de demanda, aportar reservas operativas y mejorar la confiabilidad del abastecimiento. Su valor está en disponer de energía cuando el sistema más la necesita.
Una licitación de USD 700 millones
La convocatoria recibió 235 ofertas técnicas por 8.338 MW, casi doce veces la potencia finalmente adjudicada. Genneia obtuvo siete proyectos; los restantes se repartieron entre DQD Energy, 360 Energy Solar, Aluar e Intermepro.
La cartera adjudicada a Genneia suma 421 MW. El acuerdo con Ganfeng cubre tres de esas siete iniciativas y cerca de la mitad de su potencia, por lo que no representa el suministro para toda la cartera de almacenamiento de la compañía.
Del negocio minero al almacenamiento eléctrico
La lectura empresarial del acuerdo es que Ganfeng amplía su participación en Argentina hacia otro eslabón de la cadena del litio: los sistemas que permiten almacenar y administrar electricidad.
Ese avance comercial no acredita fabricación local de baterías ni permite afirmar que los equipos incorporen litio extraído en el país. La conexión demostrada es entre los negocios del grupo, sin trazabilidad informada sobre el origen del mineral.
Para el sistema eléctrico, la oportunidad está en convertir las adjudicaciones en infraestructura operativa. Para la cadena del litio, el contrato muestra cómo el crecimiento del almacenamiento abre un mercado que vincula minería, tecnología y servicios eléctricos.









