El Gobierno nacional formalizó la adjudicación de 700 MW de almacenamiento eléctrico mediante baterías para mejorar la reserva operativa y reducir el riesgo de cortes durante períodos de alta demanda. Alma SADI comprende 20 proyectos de cinco empresas, distribuidos en siete regiones, con una inversión privada estimada en US$ 700 millones.
Una licitación con fuerte competencia
La Resolución 155/2026 cerró un proceso que recibió 235 ofertas por 8.338 MW, casi doce veces la potencia objetivo. La selección no se definió únicamente por precio: CAMMESA construyó un valor de comparación que también consideró el impacto de cada proyecto sobre su nodo de conexión, favoreciendo las instalaciones capaces de aliviar los sectores más críticos de la red.
Genneia obtuvo siete proyectos por 421 MW; DQD Energy, ocho por 149,5 MW; 360 Energy Solar, tres por 68 MW; Aluar, uno por 50 MW; e Intermepro, uno por 12 MW. Las centrales se distribuirán entre Buenos Aires, NOA, Chaco-Formosa, Misiones-Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa.

Requisitos técnicos y plazos
Los proyectos deberán utilizar sistemas BESS nuevos y entregar la potencia comprometida durante cuatro horas consecutivas. En conjunto, los 700,5 MW equivalen a una capacidad teórica mínima de 2.802 MWh. También deberán completar la carga en hasta seis horas —extensible a ocho por razones operativas—, aportar potencia reactiva y reservar al menos el 30% de su potencia para regulación primaria de frecuencia.
Los acuerdos tendrán una duración máxima de 15 años. La fecha objetivo fue fijada para el 1° de enero de 2027 y la habilitación comercial no podrá superar el 31 de diciembre de 2029. Dentro de los 90 días hábiles posteriores a la adjudicación, las empresas deberán iniciar los trámites relacionados con la disponibilidad del terreno, el uso del suelo, el ingreso al Mercado Eléctrico Mayorista, el acceso al transporte y las habilitaciones ambientales.
El pliego exigió una garantía de US$ 10.000 por cada MW ofertado. Los adjudicatarios deberán abonar además US$ 4.000 por MW tras la notificación y realizar pagos trimestrales crecientes hasta la entrada en operación. El incumplimiento puede provocar la rescisión del acuerdo y la pérdida de las garantías constituidas.
El impacto sobre la operación eléctrica
Un BESS puede pasar de consumir a inyectar energía en pocos segundos. Esa velocidad permite compensar variaciones bruscas de demanda o generación, sostener la frecuencia, administrar la tensión y cubrir déficits breves sin recurrir inmediatamente al encendido de unidades térmicas.
Las baterías podrán cargarse cuando exista energía disponible y descargar durante los picos de consumo, reduciendo la saturación de líneas y transformadores. CAMMESA definirá su operación y podrá exigir hasta 180 ciclos completos por año. También aplicará penalidades por indisponibilidad, con montos más elevados cuando el sistema enfrente restricciones de demanda.
Estos equipos, sin embargo, no generan energía ni reemplazan las ampliaciones estructurales del transporte eléctrico. Su aporte consiste en aprovechar mejor la infraestructura existente, ganar tiempo frente a obras demoradas y brindar mayor flexibilidad para incorporar generación solar y eólica. Tras los 713 MW adjudicados en AlmaGBA, Alma SADI extiende el almacenamiento hacia el interior y lo incorpora como un nuevo componente operativo del sistema eléctrico argentino.









