
PCR profundiza su estrategia en Estados Unidos con una cartera que combina generación eléctrica, almacenamiento y producción de hidrocarburos. El foco está puesto en tres mercados distintos: solar merchant en Texas, un complejo de gran escala con baterías en Nuevo México y nuevas posiciones en el shale de Anadarko, en Oklahoma.
Más que diversificar activos, la compañía busca construir una plataforma energética capaz de capturar ingresos en mercados con dinámicas diferentes: electricidad spot, certificados renovables, almacenamiento y producción de petróleo y gas.
Texas: 30 MW solares para vender al mercado spot
El desarrollo más avanzado de PCR Energy US son tres parques solares de 10 MWac cada uno en el área de Houston, con una inversión conjunta de US$36 millones.
Los proyectos apuntan a entrar en operación comercial antes de fin de año. La electricidad será inyectada en la red de distribución y comercializada a precio spot dentro de ERCOT, mientras que los parques también podrán generar ingresos mediante Certificados de Energía Renovable (RECs).
El esquema expone a PCR directamente a los precios del mercado eléctrico texano, uno de los más competitivos y volátiles de Estados Unidos, pero evita depender exclusivamente de contratos de largo plazo.
Las tres centrales se encuentran en distintas etapas de construcción: la primera ya avanza con el montaje de módulos fotovoltaicos, la segunda desarrolla infraestructura civil y eléctrica y la tercera inició el movimiento de suelos.
Solar y baterías: una apuesta de US$450 millones
El proyecto de mayor escala es Diamond Tail Solar + Storage, en el condado de Sandoval, Nuevo México.
El complejo contempla 220 MW solares y un sistema de almacenamiento BESS de 110 MW/440 MWh, compuesto por 114 Tesla Megapack. La inversión estimada alcanza los US$450 millones.
La incorporación de baterías permite desplazar parte de la generación solar hacia las horas de mayor demanda y precio, una capacidad cada vez más relevante en redes con fuerte penetración de renovables.
El desarrollo fue diseñado para abastecer el equivalente a más de 60.000 hogares a través de la red de PNM. Sin embargo, su ejecución permanece condicionada por una disputa judicial vinculada con la rezonificación del terreno, pese a que el condado habilitó bonos por hasta US$497 millones.
Anadarko: buscar escala en petróleo y gas
PCR ingresó en 2024 mediante la compra de una participación del 15% en el proyecto Cherokee, un activo no convencional que funciona como punto de entrada para evaluar costos, productividad y oportunidades de expansión.
Tras el primer ciclo de desarrollo, la compañía comenzó a negociar la incorporación de nuevos acres y prospectos de perforación.
El objetivo es aumentar escala en una cuenca donde infraestructura, servicios petroleros y capacidad de evacuación ya están disponibles, reduciendo las barreras para sumar nuevos pozos si la economía del recurso lo justifica.
Una plataforma para diversificar ingresos
La estrategia estadounidense combina negocios con perfiles distintos. Los parques de Texas apuntan al mercado eléctrico spot; Diamond Tail incorpora generación y almacenamiento a gran escala; y Anadarko ofrece exposición directa a la producción de hidrocarburos.
Para financiar esa expansión, PCR colocó su primer bono internacional por US$400 millones.
El movimiento lleva a la compañía fuera de su base tradicional en Argentina, donde opera 545 MW eólicos, activos de petróleo y gas en Mendoza y La Pampa y una unidad cementera con capacidad para producir 800.000 toneladas anuales.









