La canadiense AISA Group busca profundizar su desembarco en la minería argentina con un segundo proyecto para el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La iniciativa, denominada Programa G50, demandaría unos USD 1.500 millones y apunta a expandir Gualcamayo, en San Juan, ya no sólo como una mina de oro sino como un distrito minero de largo plazo.
De una operación en declive a un plan de escala distrital
El nuevo paso se monta sobre una base ya aprobada. En enero de 2026, Minas Argentinas S.A., subsidiaria de AISA, obtuvo el visto bueno para incorporar al RIGI el proyecto Carbonatos Profundos, con una inversión de USD 665 millones. Ese desarrollo prevé una mina subterránea y una planta de oxidación a presión para procesar minerales refractarios, con exportaciones estimadas en USD 26.500 millones entre 2030 y 2055.
La novedad es que ahora la compañía quiere ir más allá del rescate de un activo puntual. El Programa G50 propone explorar de manera intensiva todo el distrito, acelerar la evaluación de recursos remanentes en un plazo de 24 a 36 meses, sumar nuevas onzas al perfil productivo y extender la vida útil de la operación durante décadas. El área bajo análisis abarca unas 38.000 hectáreas de concesiones con potencial aurífero y de metales industriales.
Qué representa hoy Gualcamayo
Ubicada en Jáchal, Gualcamayo produce oro y plata desde 2009. Según datos difundidos por la empresa y replicados por Panorama Minero, el distrito dispone de 7,1 millones de onzas de oro en recursos y 4,9 millones de onzas en reservas bajo estándares NI 43-101 y JORC. La operación venía de un escenario de fuerte declive hasta que AISA tomó el control en 2023, regularizó pasivos, reordenó recursos y reservas y reactivó la exploración.

La lógica detrás del segundo RIGI
El cambio de escala es relevante porque muestra una estrategia que excede la continuidad operativa. En lugar de limitarse a sostener una mina madura, AISA busca convertir a Gualcamayo en una plataforma integrada de exploración, reposición de reservas y crecimiento productivo. En los hechos, el objetivo es pasar de administrar el cierre de un yacimiento a construir un complejo minero con horizonte de varias décadas.
Por qué importa para San Juan y para el RIGI
El anuncio también aporta una señal sobre el tipo de proyectos que empieza a capturar el régimen. La web oficial del Ministerio de Economía informaba a mediados de junio 41 iniciativas por más de USD 140.000 millones entre aprobadas y en evaluación. Infobae agregó que, al 1 de julio, el RIGI ya acumulaba 20 proyectos aprobados. En ese marco, Gualcamayo aparece como un caso testigo: no sólo por la magnitud de la inversión, sino porque muestra cómo el régimen puede usarse para revitalizar activos existentes y transformarlos en desarrollos de mayor escala territorial y productiva.
El anuncio del segundo RIGI fue realizado por el CEO y fundador de AISA, Juan José Retamero, durante un encuentro de empresarios con Javier Milei en Madrid. Para San Juan, el movimiento refuerza el lugar del oro dentro de una agenda minera hoy dominada por el litio y el cobre; para Argentina, suma un nuevo ejemplo de cómo la exploración sistemática puede redefinir el futuro de operaciones que parecían agotadas.









