Argentina y Chile aprobaron el Protocolo Adicional Específico para Vicuña, una actualización del marco que regula el proyecto de cobre, oro y plata ubicado entre San Juan y la Región de Atacama.
Según informó Vicuña, el acuerdo reconoce formalmente al emprendimiento como un proyecto integrado a ambos lados de la cordillera y establece condiciones para facilitar su desarrollo binacional.
El avance resulta clave porque Vicuña reúne a Josemaría, ubicado en territorio argentino, y Filo del Sol, cuyo sistema mineralizado se extiende sobre la frontera. Ambos activos pertenecen a una sociedad controlada en partes iguales por BHP y Lundin Mining.

Una frontera dentro del proyecto
Vicuña ya contaba con un protocolo binacional, pero el documento original estaba limitado a las etapas de prospección y exploración. Ese instrumento permitía organizar pasos fronterizos, circulación de personal y equipos, controles aduaneros, telecomunicaciones y contratación de servicios.
La integración de Filo del Sol y Josemaría bajo una misma compañía hizo necesario adecuar ese marco a la nueva configuración del distrito y a un eventual desarrollo conjunto.
El protocolo puede reducir fricciones para mover trabajadores, maquinaria, insumos y servicios entre ambos países. También permite coordinar infraestructura cuya alternativa más eficiente podría atravesar la cordillera, evitando duplicaciones y reduciendo riesgos logísticos.
Sin embargo, su aprobación no equivale a una autorización automática para construir la mina. El proyecto todavía deberá completar permisos ambientales, sectoriales y de infraestructura en cada jurisdicción. Además, resta la formalización definitiva del texto mediante los procedimientos diplomáticos correspondientes.
Un desarrollo de hasta US$ 18.000 millones
El proyecto está organizado en tres etapas. La primera contempla una mina a cielo abierto y una planta concentradora en Josemaría. La segunda incorporará los recursos oxidados de Filo del Sol, mientras que la tercera avanzará sobre sus sulfuros y sumará infraestructura como una planta desalinizadora y sistemas de ductos.
La Evaluación Económica Preliminar estima una inversión inicial de US$ 7.100 millones y una vida útil superior a 70 años. Durante sus primeros 25 años completos, Vicuña podría producir en promedio unas 400.000 toneladas de cobre, 700.000 onzas de oro y 22 millones de onzas de plata por año.
El próximo paso será la inversión
BHP indicó que la decisión final de inversión podría adoptarse hacia fines de 2026, con la primera producción prevista para 2030. El protocolo binacional elimina una incertidumbre importante antes de esa definición, pero no vuelve irreversible el proyecto.
En una operación que aspira a ubicarse entre las cinco mayores del mundo en cobre, oro y plata, la frontera no es solamente una cuestión diplomática: forma parte de la ingeniería, la logística y la estructura económica de la futura mina.









