Un equipo del CONICET comenzó a estudiar antiguas líneas de playa bonaerenses en busca de elementos de tierras raras (ETR), insumos críticos para motores eléctricos, aerogeneradores, electrónica y defensa. La investigación es liderada por Ernesto Schwarz, director del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG, CONICET-UNLP), y cuenta con financiamiento del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires.
El proyecto no apunta a una explotación inmediata. Busca localizar paleocostas formadas entre 8.000 y 100.000 años atrás y elaborar mapas interactivos con las concentraciones detectadas. La información serviría para anticipar políticas públicas, normativas y manuales de buenas prácticas antes de que aparezca interés privado.
¿Por qué en las paleocostas?
Las corrientes y el oleaje separan los sedimentos por densidad y pueden concentrar minerales pesados en playas y barras. Entre ellos aparecen ilmenita, circón y monacita, un fosfato que puede contener tierras raras livianas como cerio, lantano, neodimio y praseodimio.
La señal más visible son las “arenas negras”. Sin embargo, el estudio evita la costa activa para no alterar playas y dunas: el foco está en sistemas antiguos, hoy enterrados bajo sedimentos más jóvenes.

Primeros trabajos en Carmen de Patagones
Las primeras calicatas, perforaciones y muestras se realizaron en campos privados de Carmen de Patagones, con apoyo municipal y de productores. El material se analiza mediante técnicas químicas, geoquímicas y mineralógicas.
El corredor potencial se extiende unos 800 kilómetros, desde San Clemente del Tuyú hasta la desembocadura del Río Negro.
Todavía no se publicaron leyes, tonelajes ni geometrías que permitan hablar de un depósito económicamente explotable. El valor inmediato es reducir la incertidumbre geológica y construir una base ambiental y regulatoria.
El panorama argentino de tierras raras
Argentina no produce ETR ni cuenta con exploraciones avanzadas recientes. El SEGEMAR registra más de 190.000 toneladas de recursos identificados y estima un potencial geológico de 3,3 millones de toneladas, principalmente en las Sierras Pampeanas de San Luis y Córdoba.
También existen antecedentes en Salta, Jujuy, Santiago del Estero, San Juan, Río Negro, Buenos Aires y la plataforma continental.
La brecha entre potencial y producción sigue siendo amplia: faltan exploración sistemática, estudios metalúrgicos, infraestructura y capacidad para separar elementos químicamente similares. En ese escenario, el trabajo bonaerense amplía el mapa nacional y suma una posible fuente sedimentaria asociada a monacita.
El interés estratégico crece porque China concentra cerca del 70% de la extracción mundial, el 91% de la refinación y el 94% de la fabricación de imanes permanentes. Para Argentina, confirmar recursos competitivos permitiría diversificar una canasta minera impulsada por litio, oro y cobre, aunque el salto económico dependerá de los resultados y del desarrollo de capacidades de procesamiento con controles ambientales exigentes.









