China está consolidando una ventaja marcada sobre Estados Unidos en la carrera por las inversiones mineras en América Latina y el Caribe. Según datos de fDi Markets / Financial Times, hasta mayo de 2025 las compañías chinas anunciaron desde el año 2000 proyectos mineros greenfield por US$56.000 millones en la región, frente a US$21.200 millones de origen estadounidense.

La diferencia es significativa: Beijing más que duplica y media el volumen de anuncios de Washington. La aclaración metodológica es clave: fDi Markets releva anuncios de inversión greenfield, por lo que los montos no necesariamente equivalen a desembolsos ya ejecutados. Aun así, el dato permite observar una tendencia de fondo: la disputa por los minerales críticos ya no se limita al comercio o la tecnología, sino que también incluye financiamiento, infraestructura y control futuro de cadenas de suministro.

Brasil, Perú y Argentina explican la brecha

El liderazgo chino aparece con claridad en los principales países mineros de la región. En Brasil, los anuncios vinculados a China alcanzan US$26.300 millones, contra US$7.300 millones de Estados Unidos. En Perú, la diferencia es de US$9.600 millones contra US$3.600 millones. En Argentina, el contraste también es amplio: US$7.400 millones frente a US$1.200 millones.

Chile muestra una ventaja menor, aunque todavía favorable a China, con US$5.100 millones frente a US$3.100 millones. En México hay un empate técnico y en Colombia la diferencia es marginal.

Detrás de estas cifras están algunos de los minerales más demandados por la transición energética y tecnológica. La Agencia Internacional de Energía identifica al cobre, litio, níquel, cobalto, grafito y tierras raras como insumos críticos para redes eléctricas, baterías, vehículos eléctricos, electrónica, defensa y energías renovables.

Financiamiento, riesgo y estrategia

La posición china responde a una estrategia de largo plazo. Sus empresas cuentan con respaldo de bancos estatales, financiamiento de política pública e integración con la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Además, suelen mostrar mayor disposición a asumir riesgos en jurisdicciones donde los inversores occidentales son más cautelosos por criterios ESG, incertidumbre regulatoria o conflictividad social.

Esa ventaja no garantiza que todos los proyectos se concreten. La minería greenfield enfrenta demoras por permisos, financiamiento, infraestructura insuficiente, oposición social y desafíos técnicos. Pero sí muestra quién está dispuesto a entrar antes en la curva de riesgo de los proyectos.

Argentina, entre litio chino y cobre occidental

En este contexto, Argentina ocupa un lugar central. El país combina recursos de litio en el NOA, dentro del Triángulo del Litio, con un potencial cuprífero de escala mundial todavía poco desarrollado, especialmente en San Juan y Catamarca. El USGS ubica a Argentina entre los actores relevantes del mercado global de litio por producción y reservas.

China ya tiene una presencia consolidada en litio argentino. Reuters informó que Ganfeng Lithium inició producción en el proyecto Mariana, en Salta, mientras que Zijin Mining comunicó la puesta en marcha de Tres Quebradas, en Catamarca. El objetivo estratégico es asegurar materia prima para la cadena de baterías y vehículos eléctricos, donde China domina buena parte del procesamiento global.

Occidente, en cambio, aparece con mayor fuerza en cobre, con interés de compañías de Australia, Canadá, Estados Unidos y Europa en proyectos como Los Azules, Josemaría, El Pachón y Vicuña. También busca participar en litio, pero con mayor énfasis en trazabilidad, estándares ambientales y acuerdos de suministro hacia cadenas consideradas más seguras por Washington.


Operación minera en zona cordillerana: Argentina busca convertir su potencial en litio, cobre y metales preciosos en inversión, empleo y exportaciones bajo el nuevo marco del RIGI.
Operación minera en zona cordillerana: Argentina busca convertir su potencial en litio, cobre y metales preciosos en inversión, empleo y exportaciones bajo el nuevo marco del RIGI.


El RIGI como catalizador

El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones se convirtió en la herramienta central para acelerar esa competencia. Según Reuters, el pipeline de proyectos mineros argentinos asociados al régimen supera los US$50.000 millones. Las proyecciones oficiales citadas por la agencia apuntan a exportaciones por US$12.100 millones en litio y US$20.600 millones en cobre dentro de 10 años.

Argentina también firmó un acuerdo de cooperación en minerales críticos con Estados Unidos para fortalecer cadenas de suministro. Sin embargo, Reuters reportó que el Gobierno aclaró que ese entendimiento no implica excluir la inversión china, lo que confirma una estrategia de equilibrio entre ambos polos.

Una oportunidad con riesgos

Para Argentina, la competencia entre China y Occidente representa una oportunidad histórica: atraer capital, generar empleo, desarrollar infraestructura y multiplicar exportaciones. La existencia de dos polos de inversión también le da al país mayor margen de negociación y posibilidad de diversificar socios.

Pero el desafío será evitar una dependencia excesiva de un solo comprador, especialmente en litio, donde China controla buena parte del refinado y del offtake global. También será clave administrar la presión de Estados Unidos por el de-risking de cadenas críticas y exigir más valor agregado local, en lugar de limitarse a exportar materia prima.

La tendencia es clara: China mantiene una ventaja acumulada en litio y financiamiento minero regional, mientras Argentina intenta equilibrar la balanza con capital occidental, sobre todo en cobre. Bien gestionada, esa competencia puede acelerar el desarrollo minero argentino y convertir al país en un actor relevante dentro del nuevo mapa global de minerales críticos.