Estados Unidos dio un paso inédito en su estrategia para asegurar minerales críticos. La firma REalloys fue seleccionada de forma condicional por el Ejército estadounidense para negociar un arrendamiento de uso mejorado de largo plazo —Enhanced Use Lease o EUL— en el Tooele Army Depot, Utah.
El proyecto contempla diseñar, financiar, construir y operar una instalación de procesamiento de tierras raras pesadas dentro del predio militar. La iniciativa todavía no implica una obra aprobada: depende de la firma definitiva del contrato, revisiones ambientales, permisos y el cierre del financiamiento.
La selección forma parte de un programa del Ejército para incorporar capacidad industrial privada en instalaciones militares y reducir vulnerabilidades en cadenas de suministro sensibles. Reuters informó que REalloys negociará en exclusiva el desarrollo de la planta, mientras otras empresas fueron seleccionadas para proyectos de grafito en bases de Arkansas y Alabama.
Disprosio y terbio: materiales clave para defensa
La futura planta apuntaría a separar y procesar principalmente disprosio y terbio, dos tierras raras pesadas utilizadas para fabricar imanes permanentes de alto desempeño a temperaturas elevadas.
Estos componentes son relevantes para municiones guiadas, radares, sonar, motores eléctricos, sistemas aeroespaciales y otros equipos vinculados a defensa. REalloys prevé que el desarrollo pueda comenzar en 2027, aunque no existe todavía una fecha definitiva de entrada en operación.
La importancia no está sólo en el mineral extraído, sino en las etapas posteriores: separación, refinación, metalización y fabricación de aleaciones. Es allí donde se concentra gran parte del cuello de botella global de las tierras raras.

Tooele amplía su rol logístico
El Tooele Army Depot ocupa unas 43.000 acres y funciona como un centro de logística, mantenimiento, almacenamiento y desmilitarización de municiones convencionales. También cuenta con infraestructura ferroviaria, depósitos, capacidad de ingeniería y tareas de recuperación de materiales.
La eventual instalación de REalloys ampliaría ese rol: de nodo de municiones a plataforma para asegurar insumos que resultan necesarios para fabricar sistemas militares avanzados.
Según el esquema EUL, la empresa privada asumiría los costos de diseño, construcción, operación y eventual cierre de la instalación, mientras el Ejército mantendría la titularidad del terreno. El modelo busca aprovechar infraestructura existente sin transferir la propiedad pública.

El marco de la política de minerales críticos
La iniciativa se alinea con la Executive Order 14241, firmada el 20 de marzo de 2025. La norma ordenó acelerar permisos para proyectos prioritarios de producción mineral y habilitó el uso de herramientas de la Defense Production Act para fortalecer la producción doméstica de recursos estratégicos.
La orden incluye expresamente minería, procesamiento, refinación, fundición y transformación de minerales en metales, polvos metálicos y aleaciones. También vincula esos insumos con productos finales como imanes permanentes, motores, baterías, radares y componentes tecnológicos.
El desafío: pasar del anuncio a la ejecución
La propuesta de REalloys refleja una tendencia más amplia: Estados Unidos busca reducir su dependencia de cadenas de suministro concentradas en China, especialmente en materiales difíciles de separar como las tierras raras pesadas.
Sin embargo, el proyecto permanece en una etapa temprana. La separación de disprosio y terbio demanda tecnología compleja, inversión elevada, permisos rigurosos y abastecimiento confiable de materia prima. La novedad no es todavía una planta operativa, sino la decisión de llevar esa capacidad industrial al interior de una instalación militar.
Para Argentina, el movimiento confirma que los minerales críticos ya no se evalúan únicamente por su valor exportador. La creciente competencia por asegurar procesamiento, tecnología y trazabilidad está redefiniendo el valor estratégico de las cadenas mineras globales.









