Mogotes Metals cerró la campaña 2025–2026 en Filo Sur con dos nuevos descubrimientos de cobre y oro y prepara un salto de escala en la exploración del proyecto ubicado en el distrito Vicuña, sobre la frontera entre San Juan y Chile.
La compañía perforó 6.208 metros durante la última temporada, de los cuales 4.746 metros correspondieron al sector argentino y 1.461 metros al chileno. Para la campaña 2026–2027, el plan contempla ejecutar hasta 20.000 metros, más del triple del programa anterior.
El objetivo será determinar la continuidad de los descubrimientos Albor y Cruz del Sur, además de realizar las primeras pruebas sobre nuevos blancos de tipo pórfido en Luz del Sol–Cuenca y Meseta.

Albor mostró las mejores leyes del proyecto
El resultado más destacado de la campaña se obtuvo en Albor. El pozo FS_DDH_016 atravesó una brecha magmático-hidrotermal con 180 metros a 0,98% de cobre equivalente, desde 108 metros de profundidad.
El intervalo incluyó un tramo de 58 metros a 1,77% de cobre equivalente, compuesto por 0,90% de cobre, 0,70 gramos por tonelada de oro, 3,6 gramos por tonelada de plata y 228 partes por millón de molibdeno.
Dentro de la misma perforación también apareció un segmento de nueve metros con 2,84% de cobre equivalente. Según la empresa, se trata de la intersección con mayor ley obtenida hasta el momento en Filo Sur.
La alteración potásica aumenta hacia la base del pozo y coincide con una anomalía detectada mediante polarización inducida. Esa combinación abre la posibilidad de que la brecha mineralizada se encuentre vinculada con un cuerpo de tipo pórfido todavía no perforado en profundidad.
Los resultados corresponden a longitudes medidas dentro del pozo y todavía no permiten establecer el espesor real ni la continuidad económica de la mineralización.
Cruz del Sur confirmó un sistema de gran escala
El segundo descubrimiento se produjo en Cruz del Sur, donde la perforación FS_DDH_006 encontró dos intervalos mineralizados amplios: 308 metros a 0,46% de cobre equivalente y otros 334 metros a 0,45%.
En conjunto, el pozo atravesó más de 640 metros de mineralización vinculada con un sistema de pórfido de oro y cobre. La compañía sostiene que el sistema permanece abierto lateralmente y en profundidad.
Otra perforación, FS_DDH_007, interceptó desde apenas 24 metros una brecha somera con oro y zinc, además de volver a encontrar mineralización de oro y cobre en profundidad.
El blanco exploratorio de Cruz del Sur presenta una huella geofísica estimada en aproximadamente cuatro kilómetros de largo por 500 metros de ancho, aunque solamente una fracción fue probada mediante perforaciones.
Una falla de diez kilómetros ordena la exploración
Tanto Albor como Cruz del Sur se encuentran asociados a la denominada Zona de Falla Macho Muerto, una estructura de orientación noroeste que atraviesa la cordillera entre la Argentina y Chile.
Dentro de Filo Sur, la estructura puede seguirse durante aproximadamente diez kilómetros, desde Meseta, en el norte, hasta Cruz del Sur, en el sudeste. La mayor parte de ese corredor todavía no fue perforada.
Para Mogotes, esta coincidencia permite concentrar la próxima campaña sobre un control geológico definido, en lugar de distribuir las perforaciones entre objetivos aislados.
La interpretación actual propone un sistema compuesto por múltiples pulsos de pórfidos, brechas y mineralización epitermal de alta sulfuración, una arquitectura comparable —aunque todavía en una etapa mucho más temprana— con otros depósitos del distrito Vicuña.
Cuenca y Luz del Sol suman nuevos blancos
Los trabajos de superficie ampliaron el objetivo Cuenca hasta aproximadamente 1,3 kilómetros por 500 metros. Los muestreos realizados sobre cortes de camino identificaron 153 metros expuestos con un promedio de 0,31 gramos por tonelada de oro y 0,11% de cobre, incluyendo 54 metros con 0,46 gramos de oro y 0,14% de cobre.
El blanco combina anomalías magnéticas, geoquímicas y de cargabilidad con diques de composición diorítica, brechas y sectores con stockworks de cuarzo. Sin embargo, se trata de muestras superficiales discontinuas y sus resultados no demuestran por sí solos la presencia de mineralización equivalente en profundidad.
En Luz del Sol, dos perforaciones atravesaron brechas lixiviadas con valores anómalos de cobre, pero sin leyes económicas. Su importancia exploratoria surge de su posición sobre una fuerte anomalía de cargabilidad y de la presencia de alteraciones y vetillas que, según la interpretación de la empresa, podrían funcionar como vectores hacia un pórfido cercano.
El blanco será probado durante la campaña 2026–2027. También se retomará la perforación de Meseta, donde las condiciones de roca fracturada y fuertemente silicificada impidieron completar el objetivo durante la última temporada.
Rio Tinto aportó US$15 millones
El aumento de actividad llega después de que Rio Tinto concretara una inversión estratégica de aproximadamente US$15 millones en Mogotes Metals.
La operación le otorgó inicialmente cerca del 5% de la compañía y fue acompañada por una alianza técnica centrada en Filo Sur. El acuerdo incluye la creación de un comité conjunto y la incorporación de herramientas de geoquímica, geofísica y selección de objetivos desarrolladas por la multinacional.
Rio Tinto también obtuvo un período de exclusividad de 15 meses sobre el proyecto, prorrogable por otros seis, y un derecho para igualar eventuales propuestas de terceros.
El próximo desafío será demostrar continuidad
Filo Sur se encuentra inmediatamente al sur de Filo del Sol, el depósito desarrollado por BHP y Lundin Mining, y forma parte del mismo corredor metalogenético que reúne también a Lunahuasi y Los Helados.
Esa ubicación refuerza el interés exploratorio, pero no garantiza que los sistemas vecinos tengan dimensiones o leyes comparables. Filo Sur continúa en una etapa temprana y todavía no cuenta con una estimación pública de recursos minerales.
La próxima campaña deberá pasar de confirmar la presencia de sistemas mineralizados a establecer su geometría, continuidad y potencial volumen. Con 20.000 metros previstos, el proyecto comenzará a generar la densidad de información necesaria para saber si los hallazgos pueden transformarse en un nuevo depósito relevante para el cobre de San Juan.









