La minería en Argentina enfrenta un desafío crucial: la necesidad de 200.000 trabajadores especializados para llevar adelante su mayor expansión histórica. Según la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), el desarrollo de proyectos de cobre y litio podría generar entre 200.000 y 250.000 puestos de trabajo directos e indirectos hacia 2032.
Este auge laboral se presenta en un contexto complicado. En abril de 2025, el sector sufrió una contracción del 5,3% en el empleo formal, resultado de la finalización de varias etapas de construcción. Sin embargo, los expertos advierten que este es solo el silencio antes de la tormenta. El verdadero crecimiento comienza en 2026, impulsado por inversiones que superan los 33.000 millones de dólares.
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ha sido el catalizador de este crecimiento. Para 2026, se espera un incremento del 441% en la inversión minera en comparación con el año anterior, alcanzando los 7.510 millones de dólares. Cada proyecto aprobado bajo este régimen trae consigo miles de vacantes, como la ampliación de Veladero en San Juan con una inversión de 380 millones de dólares, o la nueva mina de oro y plata en Diablillos en Salta, que generará más de 2.300 puestos.
Sin embargo, la minería enfrenta una brecha de talento significativa. Aunque el capital y los minerales están disponibles, las empresas luchan por encontrar personal calificado. Los puestos más difíciles de cubrir son aquellos que requieren experiencia en condiciones extremas de alta montaña y en regímenes laborales de 14x14.
El mercado busca principalmente ingenieros en minas, químicos, electromecánicos y civiles, así como especialistas como geólogos e hidrogeólogos. También se necesitan técnicos en perforación, seguridad e higiene, y expertos en sostenibilidad. Además, se valoran habilidades transversales como el dominio del inglés y la gestión de proyectos internacionales.
Para atraer a estos perfiles, las empresas ofrecen condiciones laborales atractivas. La minería tiene una tasa de informalidad de solo 1,3%, el nivel más bajo de la economía, y los salarios en posiciones de supervisión alcanzan hasta 10 millones de pesos.
Ante la falta de talento, el sistema educativo y las provincias han comenzado a reaccionar. En San Juan, la Universidad Nacional reportó un aumento significativo en los ingresantes a Ingeniería en Minas, triplicando la cifra de estudiantes de 50 a 150 en el ciclo lectivo de 2026. En Salta, la plataforma de empleo minero provincial ya cuenta con más de 20.000 postulantes registrados y 60 compañías activas en búsqueda de talento.
En el llamado Triángulo del Litio (Salta, Jujuy y Catamarca), la prioridad es contratar mano de obra local para asegurar que los beneficios del sector se queden en las comunidades. Manuel Benítez, presidente de CAPMIN, afirma que la minería argentina ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad federal y competitiva. Sin embargo, advierte que la ventana de oportunidad es limitada: si Argentina no forma a los técnicos y profesionales necesarios en los próximos dos años, el crecimiento podría estancarse no por falta de recursos, sino por la ausencia de manos expertas para extraerlos.









