Lunex Metals presentó los primeros resultados de su campaña de perforación 2026 en Luna Roja, un proyecto ubicado en el Macizo del Deseado, en Santa Cruz. El programa contempló 16 sondeos diamantinos por 2.517,5 metros, aunque por ahora la compañía informó los ensayos de nueve perforaciones realizadas en el sector Cruz del Sur.

Los resultados confirman la presencia de un sistema epitermal de oro y plata controlado por estructuras, asociado al corredor Vía Láctea, una falla de rumbo noroeste a norte-noroeste de aproximadamente 2,8 kilómetros de extensión. Según la compañía, la mineralización permanece abierta tanto hacia el norte como en profundidad, por lo que el objetivo todavía no está delimitado.

Entre los resultados iniciales, la compañía reportó varios intervalos mineralizados con presencia de oro y plata, algunos de ellos con tramos internos de mayor ley. Más que por un único intercepto sobresaliente, la lectura positiva pasa por la repetición de mineralización en distintos sondeos de Cruz del Sur, en línea con la continuidad del sistema sobre el corredor Vía Láctea.


La actualización 2026 de Luna Roja resume los resultados iniciales de perforación en Cruz del Sur, los antecedentes históricos del proyecto y el marco estructural del corredor Vía Láctea en Santa Cruz
La actualización 2026 de Luna Roja resume los resultados iniciales de perforación en Cruz del Sur, los antecedentes históricos del proyecto y el marco estructural del corredor Vía Láctea en Santa Cruz

Un corredor estructural con potencial

Los sondeos atravesaron sectores con silicificación intensa, brechas hidrotermales, vetillas de cuarzo con sulfuros y mineralización diseminada, rasgos típicos de un sistema epitermal. En este tipo de ambientes, las fallas cumplen un rol central: canalizan los fluidos hidrotermales y generan las condiciones para la formación de vetas, brechas y stockworks mineralizados.

En Cruz del Sur, la mineralización se reconoce tanto en volcaniclásticos jurásicos como en contactos con domos riolíticos. Esa combinación es relevante porque concentra contrastes de permeabilidad y condiciones favorables para la deposición de metales preciosos. En ese marco, el corredor Vía Láctea aparece como la estructura principal del sistema y como el eje sobre el que se organiza el potencial exploratorio del proyecto.

La compañía también reportó valores elevados de arsénico y mercurio, interpretados como indicadores de un sistema hidrotermal preservado. Esa señal sugiere que podrían existir sectores con mayor enriquecimiento metálico a mayor profundidad, una hipótesis que deberá comprobarse con nuevas perforaciones.

Qué implica el corredor Vía Láctea

El corredor Vía Láctea encaja en el modelo geológico que domina buena parte del Macizo del Deseado, donde la mineralización epitermal de oro y plata está fuertemente controlada por estructuras jurásicas de rumbo NW a NNW. En estos sistemas, los sectores más favorables suelen concentrarse en intersecciones estructurales, ramificaciones y zonas dilatacionales, donde aumenta la circulación de fluidos y se generan mejores condiciones para la precipitación de metales.

Que la mineralización se extienda a lo largo de casi 3 kilómetros y continúe abierta refuerza la idea de que Luna Roja podría albergar más de un blanco dentro de un mismo trend estructural.

Próximos pasos y contexto regional

Además de la perforación, Lunex completó un relevamiento magnético terrestre sobre unas 6.500 hectáreas, que permitió identificar nuevos objetivos prioritarios dentro del proyecto. A eso se suman intervalos mineralizados todavía no muestreados y resultados pendientes en los sectores Orion y Estrella del Norte, también ubicados sobre el corredor Vía Láctea.

Luna Roja se ubica en una de las provincias geológicas más prospectivas de Sudamérica para depósitos epitermales de oro y plata. El Macizo del Deseado alberga operaciones como Cerro Vanguardia, Cerro Negro, San José y Don Nicolás, y sigue siendo uno de los principales polos exploratorios del país para este tipo de mineralización.

Aunque el proyecto continúa en etapa exploratoria y todavía no cuenta con una estimación de recursos, los resultados iniciales aportan evidencia concreta de un sistema mineralizado de escala, con continuidad estructural y margen para seguir creciendo. En ese contexto, el corredor Vía Láctea empieza a perfilarse como un objetivo técnico relevante dentro del mapa exploratorio de Santa Cruz.