La minería argentina se consolida como uno de los sectores con mayor capacidad para generar divisas en 2026. Tras haber cerrado 2025 con exportaciones récord por US$ 6.075 millones, equivalentes al 6,9% del total nacional, el sector proyecta para este año un salto que podría llevar los envíos al exterior por encima de los US$ 9.000 millones, e incluso superar los US$ 10.000 millones si se sostienen los precios internacionales.
En ese escenario, la reciente aprobación del ingreso del proyecto Vicuña al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una señal de escala para una industria que busca ampliar su peso en la matriz exportadora argentina. Ubicado en el noroeste de San Juan y operado por BHP junto con Lundin Mining, el emprendimiento combina cobre, oro y plata, y se perfila como uno de los desarrollos más relevantes de la próxima década.
Un sector cada vez más decisivo
La expectativa para 2026 es que la minería pase a explicar una porción cada vez más significativa de las exportaciones argentinas. El litio es hoy el principal motor de ese crecimiento: en 2025 la producción alcanzó 116.000 toneladas LCE, con una suba interanual del 56%, y para 2026 se prevé que llegue a 172.000 toneladas LCE.
Ese aumento de volumen podría traducirse en exportaciones de litio por US$ 2.559 millones, un salto de 181% frente al año previo. La expansión del mineral refuerza el posicionamiento argentino dentro de la cadena global de la transición energética y explica buena parte del optimismo que rodea al sector.

Oro y plata, entre menores volúmenes y mejores precios
El panorama es más heterogéneo en metales preciosos. En 2025, la producción de oro cayó a 1,184 millones de onzas y la de plata descendió a 22,1 millones de onzas. Sin embargo, la mejora en los precios internacionales amortigua ese retroceso productivo y permite sostener una perspectiva exportadora favorable.
Para 2026, las exportaciones de oro podrían alcanzar US$ 5.129 millones, mientras que las de plata se ubicarían en torno a US$ 1.172 millones. Así, aun con desafíos operativos en algunos segmentos, el sector mantiene una dinámica positiva en términos de generación de ingresos externos.
Vicuña, una apuesta de escala para el cobre argentino
En este contexto, Vicuña representa mucho más que un nuevo proyecto minero. Con una inversión inicial de US$ 9.712 millones, el Gobierno lo presentó como el mayor hito de inversión privada de la historia económica argentina, con potencial de expansión hasta los US$ 18.000 millones en etapas posteriores.
Su desarrollo promete modificar de manera sustancial la matriz exportadora del país. Una vez en fase comercial, podría generar exportaciones anuales superiores a US$ 2.600 millones y consolidar al cobre como uno de los grandes vectores de crecimiento minero argentino.

Empleo, proveedores y efecto regional
El impacto esperado no se limita a las exportaciones. Durante la etapa de construcción, Vicuña demandaría unos 12.000 puestos de trabajo, mientras que en operación sostendría cerca de 5.000 empleos directos y 19.000 indirectos. Según las estimaciones difundidas, el 90% del personal técnico y operativo sería de la zona.
A eso se suma el efecto sobre la cadena de valor regional. El proyecto ya integra a 245 empresas contratistas, de las cuales 150 son sanjuaninas. Con el respaldo del RIGI, se espera que esa red de proveedores siga expandiéndose durante el segundo semestre, reforzando el derrame económico en Cuyo.
Con litio en expansión, metales preciosos sostenidos por precios altos y grandes proyectos cupríferos en marcha, la minería argentina entra en una nueva etapa. Vicuña resume esa transición: más inversión, mayor escala exportadora y una oportunidad concreta para que el sector gane centralidad en la economía nacional.










