Rio Tinto advirtió que las condiciones meteorológicas afectaron sus operaciones de litio en Argentina durante el tercer trimestre. La minera mantiene su previsión anual de 61.000 a 64.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), aunque espera ubicarse cerca del extremo inferior, principalmente por una puesta en marcha más lenta de Sal de Vida.

El reporte del 14 de octubre registró una producción trimestral atribuible al grupo de 13.000 toneladas LCE, un 11% menos que en el segundo trimestre y un 4% más interanual. Las cifras corresponden a su negocio global de litio.

Por qué la lluvia afecta la producción

En Olaroz, Rio Tinto informó una menor concentración de litio en las piletas después de eventos meteorológicos, además del efecto del mantenimiento anual programado.

La operación, ubicada en Jujuy, utiliza piletas de evaporación para concentrar la salmuera antes de producir carbonato de litio de grado técnico y grado batería. Esa etapa conecta directamente el desempeño industrial con las condiciones del ambiente.

La explicación física es sencilla: la evaporación retira agua y concentra las sales disueltas; la lluvia incorpora agua y puede diluir la solución. Recuperar la concentración necesaria demanda evaporación adicional y puede demorar la disponibilidad de salmuera apta para alimentar las etapas siguientes. Así, el efecto sobre la producción puede prolongarse después de que termina la precipitación.

Fénix y Sal de Vida enfrentan situaciones diferentes

En Fénix, incidieron el tiempo severo de julio y el mantenimiento de las líneas 0 y 1A, mientras la ampliación 1B siguió aumentando su producción.

Ubicada en el Salar del Hombre Muerto, en Catamarca, Fénix emplea extracción directa de litio mediante adsorción selectiva. El proceso captura el litio de la salmuera con un material específico y luego lo recupera en una solución que continúa hacia purificación y conversión.

Esta diferencia tecnológica exige evaluar cada instalación por separado: el efecto identificado en las piletas de Olaroz no describe automáticamente lo ocurrido en Fénix.

En Sal de Vida, la limitación señalada fue la disponibilidad operativa de equipos clave, que demoró el aumento de producción.

Este proyecto también está en Catamarca, a menos de 60 kilómetros de Fénix, y cuenta con una capacidad de 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio. Esa capacidad expresa el potencial de las instalaciones; alcanzar un ritmo sostenido requiere estabilizar su funcionamiento.

El desafío de convertir capacidad en producción

El caso permite distinguir tres variables que condicionan la oferta efectiva: el comportamiento de las salmueras ante el clima, las paradas de mantenimiento y la puesta en régimen de nuevas instalaciones.

Para la expansión del litio argentino, la lectura operativa es concreta: junto con la construcción de capacidad, importa la regularidad con que cada proyecto logra producir. Esa diferencia determina cuánto del potencial anunciado se transforma en producto disponible para vender.