Rio Tinto avanza en dos frentes en el litio argentino: incorpora capacidad productiva y estudia una nueva expansión en el salar del Hombre Muerto. La inauguración de Fénix 1B y Sal de Vida, tras una inversión conjunta cercana a USD 1.400 millones, coincide con la evaluación de Fénix II, cuyo desembolso preliminar rondaría los USD 1.000 millones.
La secuencia refuerza a Catamarca como núcleo del negocio de la compañía, con instalaciones que ya comenzaron a producir y una alternativa de crecimiento para los próximos años.
Dos proyectos que entraron en operación
Fénix 1B y Sal de Vida alcanzaron su primera producción durante el segundo trimestre de 2026 y atraviesan una etapa de incremento gradual de actividad. Cuando completen ese proceso, aportarán 25.000 toneladas anuales adicionales de capacidad de carbonato de litio equivalente (LCE).
La ampliación Fénix 1B agrega 10.000 toneladas anuales y eleva la capacidad objetivo total de Fénix a aproximadamente 40.000 toneladas. Sal de Vida incorpora otras 15.000 toneladas anuales, según informó la compañía.
Para el negocio exportador, el avance implica una mayor base industrial desde la cual aumentar los despachos. Su aporte efectivo dependerá de la velocidad de puesta en régimen y de la continuidad operativa: la capacidad nominal todavía no equivale a ese volumen de producción anual.

Fénix II: la próxima inversión bajo análisis
En paralelo, Rio Tinto evalúa construir Fénix II en el mismo salar. Su CEO, Simon Trott, señaló que la empresa prevé solicitar la incorporación del proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en 2027. La decisión final de inversión podría llegar hacia fines de la década.
Los USD 1.000 millones constituyen una estimación preliminar. Todavía no se comunicaron capacidad, tecnología, cronograma de construcción ni reservas asignadas, por lo que la iniciativa permanece como una opción de expansión pendiente de definición.
Una base industrial para seguir creciendo
Fénix opera desde 1997. Esa trayectoria permite interpretar la eventual expansión como una oportunidad para aprovechar experiencia operativa, infraestructura y conocimiento de las salmueras acumulados durante casi tres décadas. Son ventajas potenciales que deberán confirmarse en los estudios del nuevo proyecto.
La combinación de ambos anuncios muestra cómo puede construirse una plataforma exportadora por etapas: primero, completar inversiones y estabilizar la producción; luego, evaluar nuevas plantas sobre la experiencia adquirida. Para Catamarca, el desafío inmediato será convertir la capacidad incorporada en mayores ventas externas y sostener una demanda de servicios y proveedores que acompañe el crecimiento del sector.









