La recorrida encabezada por el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, en el Complejo Minero Fabril Sierra Pintada, no fue un anuncio de reapertura. Junto a la ministra mendocina Jimena Latorre, la subsecretaria Ayelén Giomi y el presidente de Dioxitek, Bruno Oberlis, el Gobierno puso el foco en la remediación de los pasivos históricos como condición para evaluar un regreso productivo.

Uranio dentro de la nueva política nuclear

Los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina 2026, presentados el 31 de mayo, ordenan la estrategia en cuatro objetivos: exportaciones de alto valor agregado, seguridad energética, capacidades tecnológicas y liderazgo regional. El documento conecta esa agenda con una reconfiguración mundial del ciclo del combustible: a octubre de 2025 contabilizaba unos 416 reactores en operación y cerca de 70 en construcción.

La definición es relevante para Sierra Pintada. La política no prioriza exportar concentrado de uranio sin procesamiento ulterior; apunta a integrar el mineral con la cadena de combustible, los servicios y la tecnología nuclear.

Una minería con recursos, pero sin producción

Argentina no produce uranio desde el cierre de Sierra Pintada, en 1997. Tiene tres centrales de potencia, aunque Atucha I atraviesa su extensión de vida y las unidades Atucha II y Embalse continúan en operación. La Secretaría de Minería estimó recursos por 36.483 toneladas de uranio en su cartera 2025 y la CNEA informó, en noviembre pasado, 17 iniciativas públicas y privadas vinculadas al mineral.


Muestra de mineral uranífero. La recuperación de producción local es uno de los objetivos de la nueva política nuclear argentina.
Muestra de mineral uranífero. La recuperación de producción local es uno de los objetivos de la nueva política nuclear argentina.

La oportunidad existe, pero no equivale a reservas económicamente explotables ni a producción inmediata. Amarillo Grande está en evaluación económica preliminar; Cerro Solo, en exploración avanzada; Don Otto, en factibilidad; y Sierra Pintada figura en factibilidad. Cada caso requiere inversión, estudios técnicos, autorizaciones provinciales, controles regulatorios y licencia social.

Sierra Pintada: el primer examen

Entre 1975 y 1997 el complejo extrajo y procesó 1.600 toneladas de uranio, cerca del 20% del recurso identificado. La Fase 1 de remediación se concentra en el agua de cantera y los residuos sólidos: la CNEA instaló 2,6 kilómetros de cañerías HDPE, cisternas y diques con doble membrana y detección de fugas, además de un dispositivo para abrir tambores en forma segura. La planta de uranio completó su ensayo industrial; la de radio y arsénico sigue en construcción.


Vista aérea histórica de las canteras de Sierra Pintada, en San Rafael. El tratamiento del agua acumulada y de los pasivos de la antigua operación concentra la actual etapa de remediación.
Vista aérea histórica de las canteras de Sierra Pintada, en San Rafael. El tratamiento del agua acumulada y de los pasivos de la antigua operación concentra la actual etapa de remediación.

La señal política

El mensaje oficial es que Nación y Mendoza buscan ordenar el predio y recuperar capacidad productiva, pero la secuencia no admite atajos. Antes de extraer una nueva tonelada, Sierra Pintada deberá convertir la remediación en resultados ambientales verificables y sostener la confianza territorial en una provincia donde el agua condiciona cualquier debate minero. Allí se juega la posibilidad de transformar un recurso geológico en una pieza real del ciclo nuclear argentino.