First Quantum Minerals prevé solicitar antes de que termine 2026 la adhesión de Taca Taca al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La iniciativa apunta a desarrollar una mina de cobre en la Puna salteña, con una inversión inicial estimada en USD 4.232 millones, que alcanzaría aproximadamente USD 5.250 millones al incorporar una ampliación posterior.

El cronograma de presentación fue informado el 23 de octubre por el canciller Pablo Quirno. La novedad representa un avance en la preparación del proyecto, aunque todavía no equivale a una aprobación del régimen ni a una decisión de construcción.

Una inversión en dos etapas

El diseño actualizado contempla una operación a cielo abierto con capacidad inicial para procesar 40 millones de toneladas de mineral por año. La expansión a 60 millones demandaría otros USD 1.019 millones y comenzaría en el quinto año de operación, con una ejecución prevista de tres años.

El informe técnico de First Quantum proyecta 291.000 toneladas anuales de cobre durante los primeros diez años, con un máximo de 323.000 toneladas. Para los 35 años de vida inicial de la mina, el promedio estimado es de 209.000 toneladas anuales. La diferencia responde al perfil de producción previsto: el promedio de la primera década no debe extrapolarse a toda la operación.

Estas magnitudes permiten dimensionar el potencial industrial de Taca Taca, pero siguen siendo proyecciones de un desarrollo que debe completar sus etapas de habilitación y financiamiento.

Taca Taca proyecta una inversión de hasta USD 5.250 millones durante 35 años. El desarrollo contempla hasta 4.000 empleos en construcción y 2.000 en operación.
Taca Taca proyecta una inversión de hasta USD 5.250 millones durante 35 años. El desarrollo contempla hasta 4.000 empleos en construcción y 2.000 en operación.


Los pasos pendientes

En sus resultados del segundo trimestre, First Quantum había señalado que esperaba presentar la solicitud al RIGI después de obtener la aprobación ambiental y las concesiones de uso de agua.

La empresa informó entonces que en abril había recibido un certificado de factibilidad hídrica para la primera etapa, cuya conversión en concesión quedaba vinculada a la aprobación del estudio ambiental. Ese antecedente muestra por qué los permisos forman parte central del camino hacia la inversión.

Además, la compañía indicó que evaluaría la decisión de desarrollar Taca Taca considerando su plan de financiamiento, su balance y la situación de sus otras operaciones. Por eso, el anuncio sobre el RIGI debe leerse como un paso para estructurar el proyecto, sin dar por comprometido el desembolso completo.

Empleo y proveedores en Salta

Las estimaciones difundidas por el Gobierno de Salta contemplan hasta 4.000 puestos de trabajo durante la construcción y alrededor de 2.000 durante la operación, con foco en la participación de trabajadores y proveedores locales.

Para la provincia, la oportunidad también pasa por preparar empresas capaces de atender la demanda de una operación de gran escala. La contratación de servicios, el mantenimiento y el abastecimiento podrían extender el impacto económico más allá de la mina.

La relevancia de Taca Taca está en esa posibilidad: convertir un yacimiento de gran tamaño en producción y actividad sostenidas durante décadas. La presentación al RIGI sería un hito de ese recorrido; su materialización dependerá de que permisos, financiamiento y decisión de inversión avancen de manera coordinada.