La iniciativa contempla una inversión inicial estimada en US$ 9.700 millones, con potencial de escalar hasta US$ 18.000 millones a medida que avance el desarrollo por etapas. Según las proyecciones difundidas, el proyecto podría generar exportaciones por más de US$ 2.600 millones anuales y más de 30.000 empleos directos e indirectos.

Un distrito cuprífero de escala mundial
Vicuña integra dos depósitos de clase mundial ubicados en la cordillera sanjuanina, entre los 4.000 y 5.000 metros sobre el nivel del mar y cerca de la frontera con Chile: Josemaría, un pórfido de cobre y oro, y Filo del Sol, uno de los descubrimientos recientes más importantes de cobre, oro y plata.
La Evaluación Económica Preliminar presentada por las compañías proyecta, para los primeros 25 años de operación, una producción promedio anual cercana a 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata. Por su escala, Vicuña es considerado uno de los cinco mayores proyectos de cobre aún no desarrollados a nivel global.

Desarrollo por etapas
El plan minero fue diseñado con una lógica modular. La primera etapa se concentraría en Josemaría, con una mina a cielo abierto y una planta concentradora para iniciar la generación de flujo de caja. Luego se incorporaría el tratamiento de óxidos de Filo del Sol, con una planta para recuperar cobre, oro y plata.
La tercera etapa contempla la expansión hacia los sulfuros de Filo del Sol, con una escala de procesamiento mucho mayor y obras de infraestructura asociadas, entre ellas sistemas de transporte de concentrado y soluciones de abastecimiento de agua. Este esquema busca reducir el riesgo inicial de capital y permitir una entrada gradual en producción.
Qué aporta el RIGI
El RIGI fue creado para atraer inversiones de gran escala mediante estabilidad fiscal, beneficios impositivos, reglas cambiarias específicas y previsibilidad jurídica de largo plazo. Para un proyecto de la magnitud de Vicuña, esa estabilidad es central: la minería de cobre requiere desembolsos multimillonarios, largos plazos de maduración y competencia directa con jurisdicciones consolidadas como Chile y Perú.
La aprobación no implica el inicio inmediato de la construcción, pero sí despeja una instancia relevante para avanzar hacia la factibilidad definitiva, la decisión final de inversión y las próximas autorizaciones técnicas y ambientales.
Impacto fiscal y estratégico para Argentina
Según estimaciones de la PEA, una vez en producción plena Vicuña podría aportar alrededor de US$ 965 millones anuales en ingresos fiscales, entre impuestos nacionales, regalías provinciales y otros tributos. A lo largo de una vida útil proyectada superior a 70 años, el acumulado superaría los US$ 69.000 millones. Se trata de proyecciones sujetas a precios de metales, costos, régimen fiscal aplicable y condiciones finales de operación.
El proyecto también tiene un valor estratégico: Argentina no cuenta con producción significativa de cobre desde el cierre de Alumbrera. En un contexto global de mayor demanda por electrificación, redes, energías renovables, infraestructura y tecnología, Vicuña aparece como una de las apuestas más importantes para reposicionar al país en el mercado mundial del cobre.
Para San Juan, el impacto ya se refleja en empleo, contratación de servicios y desarrollo de proveedores. El proyecto cuenta con más de 2.400 trabajadores directos y una red de 245 empresas contratistas, con fuerte participación local. Si avanza hacia construcción y operación, Vicuña podría convertirse en uno de los principales motores mineros, exportadores y fiscales de la Argentina durante las próximas décadas










