La empresa estadounidense Antares Nuclear alcanzó la criticidad inicial de su reactor de prueba Mark-0 el 4 de junio de 2026 en el Idaho National Laboratory, uno de los principales centros de investigación nuclear de Estados Unidos.
El logro marca un paso relevante dentro del impulso norteamericano a los reactores nucleares avanzados, especialmente en el segmento de microreactores compactos, transportables y diseñados para operar en entornos donde la logística energética convencional resulta costosa, vulnerable o directamente inviable.
La criticidad inicial, también conocida como first criticality, es el momento en que el núcleo de un reactor logra sostener una reacción nuclear en cadena de manera controlada. En este caso, se trató de una demostración de potencia cero, es decir, una prueba destinada a validar parámetros de física del reactor, control de reactividad y condiciones de seguridad a muy baja potencia.
No se trata todavía de un reactor comercial generando electricidad, sino de una unidad experimental destinada a validar el diseño antes de avanzar hacia prototipos de potencia.
Qué es el Mark-0
Un banco de prueba para el diseño R1
El Mark-0 es la unidad de demostración de Antares Nuclear dentro del programa piloto del Departamento de Energía de Estados Unidos. La compañía, fundada en California en 2023, desarrolla microreactores de fisión fabricados en serie, transportables y pensados para despliegues rápidos.
Su diseño comercial, denominado R1, apunta a una potencia eléctrica de entre 100 kWe y 1 MWe, con una autonomía superior a seis años sin recarga de combustible. Ese tipo de escala lo ubica lejos de las grandes centrales nucleares tradicionales y más cerca de soluciones energéticas modulares para bases militares, operaciones remotas, infraestructura crítica, minería aislada o aplicaciones espaciales.
El reactor utiliza combustible TRISO con HALEU, fabricado por BWXT. Este tipo de combustible está compuesto por partículas de óxido de uranio recubiertas con capas de carbono y carburo de silicio, diseñadas para retener productos de fisión incluso a temperaturas muy elevadas.
El sistema de enfriamiento se basa en heat pipes de alta temperatura, una tecnología pasiva que permite transferir calor sin bombas mecánicas, reduciendo complejidad y aumentando la robustez operativa.

Energía, defensa y geopolítica
El programa piloto del DOE
El avance de Antares forma parte del Reactor Pilot Program del Departamento de Energía, impulsado por la administración Trump mediante una orden ejecutiva de mayo de 2025. El objetivo político y técnico era acelerar la llegada de reactores experimentales a criticidad antes del 4 de julio de 2026, en coincidencia con el 250° aniversario de Estados Unidos.
Antares es la primera empresa privada en lograr criticidad bajo este programa y, según la información difundida, el Mark-0 representa el primer reactor avanzado privado no refrigerado por agua ligera en Estados Unidos en más de cuatro décadas.
El proyecto también aporta datos de validación al Project Pele, una iniciativa del Departamento de Defensa orientada al desarrollo de microreactores transportables para aplicaciones militares.
En paralelo, otras compañías como Aalo, Radiant y Oklo compiten por alcanzar hitos similares dentro del ecosistema de reactores avanzados estadounidenses.
El próximo paso
Antares prevé completar durante 2026 la validación de física y seguridad del Mark-0. Para 2027, la empresa apunta a demostrar un reactor capaz de producir electricidad a plena potencia. El objetivo posterior es alcanzar los primeros despliegues operativos hacia 2028, inicialmente en instalaciones militares de Estados Unidos.
La compañía ya recaudó más de 140 millones de dólares y opera instalaciones en California, Idaho y Carolina del Sur. Además, trabaja en acuerdos de suministro de combustible HALEU y en la calificación de componentes críticos, como heat pipes e intercambiadores de calor.
Un paso del renacimiento nuclear
El caso Antares resume una tendencia más amplia: startups privadas, laboratorios nacionales, financiamiento estatal y objetivos de seguridad nacional convergiendo en una nueva etapa de innovación nuclear.
Los microreactores no reemplazan a las grandes centrales, pero pueden abrir un nuevo mercado: energía firme, compacta y de alta densidad en lugares donde el diésel es caro, riesgoso o insuficiente.
En ese marco, el Mark-0 no es todavía una central comercial, pero sí una señal concreta del llamado “renacimiento nuclear americano”: menos promesa abstracta y más validación física dentro de un reactor real.









