La Secretaría de Asuntos Nucleares conmemoró el 76º aniversario de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) con la presentación de los principales lineamientos para el sector nuclear argentino. El acto, encabezado por el secretario Federico Ramos Napoli, reunió a las máximas autoridades del área y sirvió como marco para definir una hoja de ruta de gestión para los próximos dieciocho meses.

Fundada en mayo de 1950, la CNEA representa uno de los pilares históricos del desarrollo científico y tecnológico del país. Durante su exposición, Ramos Napoli recordó que apenas ocho años después de su creación, Argentina puso en marcha el primer reactor de investigación de América Latina, construido localmente y con elementos combustibles de fabricación nacional.

Una oportunidad en el nuevo mapa energético

El funcionario sostuvo que el sector nuclear argentino atraviesa una oportunidad histórica. La transición energética, el crecimiento de la demanda eléctrica asociada a la inteligencia artificial y la reconfiguración geopolítica del ciclo del combustible abren una ventana concreta para que el país fortalezca su posicionamiento internacional.

Sin embargo, Ramos Napoli advirtió que esa oportunidad no será indefinida. En ese marco, planteó la necesidad de ordenar prioridades, mejorar la toma de decisiones y avanzar hacia un modelo de gestión más moderno, capaz de transformar capacidades técnicas acumuladas durante décadas en resultados concretos.

Gestión, regulación y capital humano

Uno de los ejes centrales del mensaje fue la necesidad de revisar los problemas estructurales de gestión. Según el secretario, las dificultades del sector no responden a una falta de capacidades técnicas, sino a la necesidad de cambiar la forma de decidir, ejecutar y rendir cuentas.

Entre las prioridades anunciadas figuran la operación de las centrales nucleares, la extensión de vida útil de Atucha I, la puesta en marcha del reactor RA-10 con un modelo definido de operación y comercialización, y el posicionamiento argentino dentro del ciclo del combustible nuclear.

También se destacó la modernización regulatoria, preservando la independencia técnica de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), junto con la formación de nuevos profesionales y el fortalecimiento del liderazgo regional.



Sala de control de una central nuclear argentina, símbolo de la capacidad técnica y operativa acumulada por el sector nuclear nacional.
Sala de control de una central nuclear argentina, símbolo de la capacidad técnica y operativa acumulada por el sector nuclear nacional.

Estado y privados, una nueva articulación

Ramos Napoli remarcó que el trabajo conjunto entre el Estado y el sector privado será clave para escalar las capacidades nucleares argentinas. Según afirmó, esa articulación permitirá potenciar cada eslabón de la cadena y convertir el conocimiento acumulado en crecimiento económico, tecnológico e industrial.

Del encuentro participaron Juan Martín Campos, presidente de Nucleoeléctrica Argentina; Rodolfo Kramer, CEO de CONUAR; Leonardo Sobehart, presidente del Directorio de la ARN; y Jorge Salcedo, presidente de IMPSA, empresa considerada un proveedor estratégico para el sector nuclear nacional.

La presencia de estas autoridades reflejó el intento de consolidar una agenda común para uno de los sectores más sofisticados de la matriz tecnológica argentina. En un escenario global marcado por la demanda de energía firme, baja en emisiones y geopolíticamente segura, la política nuclear vuelve a ocupar un lugar central en la discusión estratégica del país.