El gobierno de Canadá inició el proceso para que el futuro depósito geológico profundo destinado al combustible nuclear usado sea considerado un proyecto de interés nacional bajo la Building Canada Act. La iniciativa, impulsada por la Nuclear Waste Management Organization (NWMO), integra una nueva lista de tres obras estratégicas junto con la Carretera del Valle de Mackenzie, en los Territorios del Noroeste, y el proyecto vial-portuario de Grays Bay, en Nunavut.
La decisión no implica una autorización definitiva para construir, pero coloca al depósito dentro de un mecanismo federal diseñado para coordinar, simplificar y acelerar la evaluación de grandes obras de infraestructura consideradas relevantes para la economía, la seguridad y la autonomía estratégica canadiense.
Un proyecto clave para el ciclo nuclear canadiense
El depósito geológico profundo es la pieza central del plan de Canadá para administrar en el largo plazo el combustible nuclear usado generado por sus reactores. El país utiliza energía nuclear principalmente en Ontario, donde la generación atómica cumple un rol estructural en el suministro eléctrico de bajas emisiones.
La propuesta consiste en construir una instalación subterránea a una profundidad de entre 650 y 800 metros, en una formación rocosa del noroeste de Ontario. Allí se alojaría el combustible usado dentro de contenedores diseñados para aislarlo del ambiente durante períodos extremadamente prolongados.
El concepto responde a una lógica adoptada por varias naciones con programas nucleares consolidados: separar de manera pasiva y permanente los residuos de alta actividad de la biosfera, mediante barreras múltiples. No se trata solamente de enterrar material radiactivo, sino de combinar ingeniería de contención, geología estable y monitoreo institucional para reducir los riesgos en escalas de tiempo geológicas.
De la selección del sitio a la evaluación regulatoria
Canadá definió en 2007 que un depósito geológico profundo sería la solución para su combustible nuclear usado. Desde entonces, la NWMO desarrolló un proceso de búsqueda que se extendió durante más de una década e incorporó estudios técnicos, ambientales, sociales y de aceptación comunitaria.
En noviembre de 2024 fueron seleccionadas la comunidad de Wabigoon Lake Ojibway Nation y el municipio de Ignace como anfitriones potenciales del proyecto. Ambas comunidades aceptaron avanzar hacia la etapa de evaluación regulatoria luego de procesos propios de consulta y definición de voluntad para participar.
El sitio previsto se ubica en el batolito Revell, una formación rocosa del noroeste de Ontario evaluada por su estabilidad geológica y sus condiciones favorables para alojar una instalación subterránea de largo plazo. Aun así, el proyecto debe atravesar una evaluación integrada que contempla planificación, presentación de impacto, análisis ambiental, decisión regulatoria y seguimiento posterior.
Qué cambia con la Building Canada Act
La inclusión del depósito entre los proyectos bajo consideración nacional busca evitar que los grandes desarrollos queden atrapados en trámites superpuestos entre organismos federales. La ley apunta a concentrar decisiones, coordinar permisos y reducir plazos, sin eliminar las exigencias ambientales ni los compromisos de consulta con pueblos indígenas.
El cambio de enfoque es relevante: el debate deja de centrarse únicamente en si el proyecto debe avanzar y pasa a enfocarse en las condiciones técnicas, ambientales, regulatorias y sociales necesarias para ejecutarlo.
Para Canadá, el depósito también tiene una dimensión energética. Resolver el destino final del combustible usado fortalece la sostenibilidad política y técnica de su parque nuclear, en un contexto de mayor demanda eléctrica, electrificación industrial y necesidad de generación firme de bajas emisiones.
Infraestructura, autonomía y participación indígena
La NWMO sostiene que el proyecto será financiado por los propietarios del combustible nuclear usado, bajo el principio de que quienes generan los residuos deben afrontar los costos de su gestión. La construcción, operación y monitoreo de la instalación demandarán actividad económica sostenida, empleos especializados, servicios locales e infraestructura en el noroeste de Ontario.
El desafío central será mantener el equilibrio entre aceleración regulatoria, seguridad nuclear, transparencia pública y participación efectiva de las comunidades anfitrionas. Canadá busca así convertir la gestión de residuos nucleares en una política de Estado de largo plazo y en un respaldo para la continuidad de su matriz eléctrica nuclear.









