El informe de revisión de pares sobre el CAREM25 no deja una advertencia menor ni una observación administrativa: sostiene que el desarrollo de ingeniería del reactor todavía no presenta un grado de avance suficiente como para inferir que su funcionamiento será seguro.

La conclusión es directa y obliga a mirar el proyecto sin épica vacía: el CAREM es una apuesta nuclear estratégica para la Argentina, pero su condición de reactor primero en su clase exige validaciones experimentales, ingeniería cerrada y una replanificación técnica profunda antes de seguir avanzando como si las principales incertidumbres ya estuvieran resueltas.



Vista aérea del predio CAREM, ubicado junto al complejo nuclear Atucha I y II, sobre la margen del río Paraná de las Palmas.
Vista aérea del predio CAREM, ubicado junto al complejo nuclear Atucha I y II, sobre la margen del río Paraná de las Palmas.

Qué revisaron los especialistas

La evaluación fue convocada por la CNEA y realizada por una comisión de especialistas en ingeniería nuclear, termohidráulica, física de reactores, seguridad, instrumentación, fabricación de componentes y gestión de reactores.

Las reuniones se realizaron entre el 11 y el 13 de junio de 2024 en el Centro Atómico Bariloche. Allí se analizaron distintas áreas del proyecto: termohidráulica, generadores de vapor, recipiente de presión, mecanismos de control de reactividad, núcleo, sistemas de seguridad, distribución de planta, puesta en marcha y objetivos de diseño.

Termohidráulica: el corazón del problema

Uno de los puntos más sensibles del informe es el análisis termohidráulico. Los revisores advierten que el cálculo del flujo crítico de calor, conocido como CHF, es determinante para certificar la seguridad de la planta, tanto en operación normal como ante incidentes o accidentes.

El problema es que, según el informe, en el rango de operación del CAREM no existen correlaciones que permitan calcular ese fenómeno con baja incertidumbre. Aun cuando los márgenes estimados parezcan amplios, el CHF depende de fenómenos locales: distribución de burbujas, separadores, caudales, flujo bifásico y comportamiento del núcleo compacto.

Por eso la revisión insiste en un punto central: los modelos numéricos no alcanzan por sí solos. Para un diseño innovador basado en circulación natural, hacen falta campañas experimentales representativas que permitan validar la física del sistema y no solo comparar códigos entre sí.

Control de reactividad: un sistema todavía no probado

El segundo eje crítico aparece en los mecanismos de control de reactividad. El informe señala que no se logró aún repetitividad en frío, que no se ensayó en caliente y que el diseño todavía puede sufrir modificaciones.

También advierte que el funcionamiento del circuito CAPEM es fundamental para validar el sistema, pero que el cronograma podría no permitir probar y caracterizar todos los mecanismos antes de instalarlos en el recipiente.

La recomendación de los revisores es clara: el sistema debe verificarse primero en frío y luego en condiciones de operación. Además, plantean la necesidad de medir velocidades reales de extracción y caída de barras, estudiar posibles fallas y contar con un plan alternativo si el diseño actual no resulta viable.

La necesidad de alternativas

El informe incluso pide definir un plan completo de verificación y validación, con cronograma, alcance, exclusiones justificadas, limitaciones del CAPEM y un criterio explícito para decidir cuándo activar una solución alternativa.

Ese punto es clave: no se trata solo de corregir detalles, sino de reconocer que algunas decisiones del diseño podrían condicionar componentes centrales del reactor, incluida la geometría de la tapa y el recipiente de presión.

La recomendación final: replanificar

La conclusión del informe es severa: hay análisis termohidráulicos incompletos, falta de comprobación experimental del sistema de control de reactividad, ausencia de estudios experimentales de grandes componentes, interacción núcleo-termohidráulica insuficientemente estudiada y decisiones de obra civil tomadas con el diseño del reactor aún no terminado.

Frente a ese diagnóstico, los revisores recomiendan replanificar las tareas de ingeniería para reducir al máximo la probabilidad de no funcionamiento del reactor o de algún incidente nuclear. También proponen involucrar profesionales con probada formación en ingeniería nuclear y otorgarles autoridad de diseño y reorganización.

Un proyecto estratégico, pero no inmune al rigor

El CAREM sigue siendo un activo tecnológico de enorme valor para la Argentina. Representa conocimiento nuclear, industria nacional y capacidad de diseño propio.

Pero justamente por eso, el informe marca un límite: la soberanía tecnológica no se declara, se valida. Y en un reactor nuclear primero en su clase, la validación no puede descansar en entusiasmo institucional, sino en ingeniería, ensayos, autoridad técnica y decisiones tomadas a tiempo.

Extracto Parcial del Informe técnico Proyecto CAREM 25.
Extracto Parcial del Informe técnico Proyecto CAREM 25.

Extracto Parcial del Informe técnico Proyecto CAREM 25.
Extracto Parcial del Informe técnico Proyecto CAREM 25.
Extracto Parcial del Informe técnico Proyecto CAREM 25.
Extracto Parcial del Informe técnico Proyecto CAREM 25.