La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) evalúa ampliar la autorización de uso de su tecnología de procesamiento de uranio a Dioxitek, con el objetivo de darle mayor alcance industrial y comercial. El esquema permitiría que la empresa la utilice y otorgue licencias a futuros operadores, mientras la propiedad de la tecnología seguirá perteneciendo a la CNEA.

El informe técnico IF-2026-83515929-APN-GAEN#CNEA, fechado el 28 de agosto de 2026 y firmado por las gerencias de Energía Nuclear y de Investigación y Desarrollo de Grandes Proyectos, prestó conformidad a una propuesta de adenda al Contrato de Servicios Mutuos celebrado entre la CNEA y Dioxitek en marzo de 1998. El documento remitió un proyecto de resolución para su consideración y eventual firma.

Qué cambia para Dioxitek

El acuerdo vigente contempla la tecnología que la CNEA debe brindar a Dioxitek para cumplir sus obligaciones. Sin embargo, el entendimiento asociado a la operación del complejo de Córdoba no dejaba expresamente establecido que la empresa pudiera utilizar esa tecnología de fabricación en la Nueva Planta de Uranio (NPU), ubicada en Formosa.

La modificación busca dar un marco explícito a un aprovechamiento más amplio. Dioxitek tendría una licencia o permiso de utilización, como sucede actualmente en Córdoba, y actuaría como vehículo para el desarrollo comercial de la tecnología y el licenciamiento a futuros operadores.

La distinción es central: autorizar su utilización y habilitar licencias no equivale a vender o ceder la propiedad del conocimiento al sector privado. La CNEA continuará siendo su titular.

Qué obtiene la CNEA

El informe plantea que llevar los desarrollos a escala industrial permite recuperar valor de décadas de inversión pública en investigación. También contribuye a sostener conocimientos especializados y capacidades humanas cuya reconstrucción, si se discontinuaran, podría resultar compleja y costosa.

La CNEA conservaría la propiedad de la tecnología cuyo uso busca ampliar a través de Dioxitek.
La CNEA conservaría la propiedad de la tecnología cuyo uso busca ampliar a través de Dioxitek.

Los beneficios previstos abarcan el desarrollo de personal, mayores ingresos asociados al aprovechamiento productivo y la valorización de la participación accionaria de la CNEA en Dioxitek.

Sobre este último punto, el documento sostiene que ampliar la actividad, la capacidad productiva y las unidades de negocio de la empresa puede incrementar su valor patrimonial y los eventuales dividendos que recibe el organismo. El informe no cuantifica esos retornos ni detalla un régimen de regalías.

Una tecnología estratégica para el combustible nuclear

El dictamen menciona específicamente la tecnología vinculada con la producción de hexafluoruro de uranio (UF₆) y encuadra la adenda en las distintas etapas de beneficiación y conversión del uranio.

Su argumento industrial es que el conocimiento acumulado encuentre aplicaciones productivas y se mantenga actualizado dentro del sistema nuclear argentino. En esa articulación, la CNEA conservaría y fortalecería sus funciones de investigación, desarrollo e innovación, mientras Dioxitek aportaría la estructura para su explotación industrial.

El objetivo es convertir el desarrollo tecnológico en actividad, capacidades e ingresos, con la CNEA como dueña de la tecnología y Dioxitek como vehículo para ampliar su utilización comercial.