Corea del Sur convierte su capacidad nuclear en una inversión de escala global. KEPCO y su subsidiaria KHNP acordaron en septiembre de 2026 financiar la construcción de ocho reactores nucleares en terrenos federales de Estados Unidos, bajo el marco bilateral denominado Project Power: 100.000 millones de dólares en costos de construcción y 20.000 millones en reservas de contingencia. El tablero nuclear de la primera potencia mundial suma, de un golpe, entre 9 y 10 GW de nueva capacidad firme.

La demanda eléctrica en EE.UU. no para de crecer. Según proyecciones del Departamento de Energía, los centros de datos de inteligencia artificial demandarán 426 TWh anuales en 2030 —un crecimiento del 133% respecto a 2024— y podrían representar casi la mitad del incremento total de consumo eléctrico de la próxima década. Hoy ya consumen cerca del 4% de toda la generación del país. Esa demanda exige baseload: energía disponible las 24 horas, sin depender del viento ni del sol.

La flota: dos tecnologías, una sola lógica

Los ocho reactores del acuerdo no son homogéneos. Seis serán AP1000 de Westinghouse —diseño de Generación III+ con sistemas de seguridad pasivos, potencia neta de entre 1.110 y 1.170 MWe por unidad— y dos serán APR1400, el reactor coreano de 1.400 MWe que la Nuclear Regulatory Commission certificó en 2019 pero que nunca había sido construido en suelo continental estadounidense. Con Project Power, eso cambia.

Lo que había bloqueado al APR1400 no era técnico sino legal. Una disputa de propiedad intelectual entre Westinghouse y el consorcio KEPCO/KHNP arrastraba años de litigios. El acuerdo incluyó una enmienda que resuelve el conflicto: Westinghouse recibirá una compensación estimada en 2.000 millones de dólares por unidad APR1400, que cubre regalías, servicios de ingeniería y contratos de fabricación de combustible a largo plazo. Por eso el acuerdo no es solo de construcción: es una integración de cadena de suministro nuclear entre los dos países con mayor capacidad de ejecución en Occidente.

Los ocho reactores sumarían entre 9 y 10 GW eléctricos. Para calibrar la escala: EE.UU. opera hoy 96 reactores con 98,4 GW de capacidad instalada. Project Power representa un incremento del 10% en un solo acuerdo.

Lo que el historial de Barakah explica

No cualquier consorcio puede comprometerse a construir ocho reactores de gran escala. KEPCO y KHNP construyeron cuatro unidades APR1400 en los Emiratos Árabes Unidos: Barakah, la primera central nuclear del mundo árabe. La unidad 1 entró en operación en agosto de 2020; la 4, en marzo de 2024. Una cadencia de un reactor por año, en tiempo y en presupuesto.

El contraste con el desempeño occidental es directo. Las plantas de Vogtle en Georgia —los únicos AP1000 terminados hasta ahora en EE.UU.— acumularon más de 17.000 millones de dólares en sobrecostos y más de siete años de retrasos. La diferencia no es tecnológica: es de método. El consorcio coreano —que integra a KHNP, Hyundai E&C, Samsung C&T y Doosan— aplica diseños estandarizados, construcción modular y una cadena de suministro verticalmente integrada. En junio de 2025, la República Checa eligió a KHNP como oferente preferido para los nuevos reactores de Dukovany, compitiendo contra propuestas francesas y europeas. El argumento fue el mismo: ejecución demostrada.

El historial de Barakah es la condición que habilita Project Power. Sin ese antecedente, el acuerdo no existiría.

El acuerdo que excede el sector eléctrico

Project Power es una pieza de una arquitectura bilateral más amplia. El marco entre Washington y Seúl comprende un paquete de 350.000 millones de dólares en inversión e intercambio, que incluye compromisos de cadena de suministro, exenciones arancelarias y cooperación en defensa. El nuclear es el componente de mayor escala, pero no el único.

Dentro del esquema, las empresas coreanas negocian además una participación accionaria de entre el 5% y el 10% en Westinghouse, controlada hoy por Brookfield Asset Management (51%) y Cameco (49%). Si se concreta, esa posición alinearía los incentivos de largo plazo del consorcio coreano con el fabricante del reactor dominante en Occidente: ya no serían solo constructores, sino co-propietarios de la tecnología que van a replicar.

El gobierno de EE.UU. prevé un pago inicial de 10.000 millones de dólares antes de fin de 2026 para adquirir los componentes de largo tiempo de entrega —turbinas, vasijas de presión, generadores de vapor— que condicionan cualquier cronograma de construcción nuclear. Ohio, Tennessee, Carolina del Sur y Kentucky aparecen como candidatos para los emplazamientos, aunque las ubicaciones definitivas no están confirmadas.

La lógica detrás del número

120.000 millones de dólares como inversión en generación nuclear fuera del propio territorio no tiene precedente entre las naciones asiáticas. Para dar escala: es cuatro veces el costo estimado del gasoducto Néstor Kirchner en Argentina, y más del doble de lo que ese país recibió en inversión extranjera directa durante toda la década de 2010.

Pero la lógica detrás del número es más precisa. Un reactor AP1000 de 1.110 MW opera al 90% de factor de carga histórico promedio en EE.UU., lo que equivale a unos 8,7 TWh anuales por unidad. Los seis AP1000 del acuerdo generarían cerca de 52 TWh al año. Los dos APR1400 sumarían otros 22 TWh. En conjunto, los ocho reactores cubrirían aproximadamente el 17% de la demanda proyectada de los data centers de IA en 2030. Es la energía que no produce el viento cuando no hay viento ni el sol cuando no hay sol.

Para Corea del Sur, la inversión tiene un segundo motor: posicionarse como proveedor nuclear de referencia en el mercado más visible del mundo. Un reactor APR1400 construido y operado exitosamente en EE.UU. es la certificación definitiva de calidad técnica. Es lo que Barakah fue para el mercado de Oriente Medio: la primera referencia que abre el resto de los contratos.

La restricción que sigue abierta es la regulatoria y la de sitio. La NRC deberá tramitar los permisos de construcción para localizaciones aún no confirmadas, un proceso que en EE.UU. puede extenderse entre cuatro y seis años. El objetivo oficial de tener 10 grandes reactores en construcción antes de 2030 depende de que esos plazos se compriman. Project Power es el acuerdo marco. La ejecución empieza ahora.