Deep Fission avanzó con su proyecto de instalar un reactor nuclear a 1.600 metros de profundidad, después de que el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) aprobara el Nuclear Safety Design Agreement de su diseño Gravity Nuclear Reactor.

El acuerdo representa un hito dentro del programa piloto lanzado por el gobierno estadounidense para acelerar la demostración de nuevos reactores. Sin embargo, no equivale a una licencia comercial: la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) continúa con las actividades de prelicenciamiento.

Un PWR dentro de un pozo profundo

El concepto combina un reactor de agua a presión (PWR) —tecnología utilizada desde hace décadas— con técnicas de perforación provenientes de las industrias petrolera y geotérmica.

Cada unidad sería instalada en un pozo de aproximadamente 76 centímetros de diámetro (30 pulgadas) y 1,6 kilómetros de profundidad. Produciría unos 45 MW térmicos, suficientes para generar hasta 15 MW eléctricos mediante una turbina convencional ubicada en superficie.

La columna de agua proporcionaría cerca de 160 atmósferas de presión hidrostática, un valor similar al de los reactores PWR tradicionales. El núcleo funcionaría a unos 315 °C y utilizaría uranio de bajo enriquecimiento convencional, sin depender de combustibles avanzados como el HALEU.

El generador de vapor también estaría bajo tierra. Solamente el vapor secundario, que no entra en contacto con el combustible, subiría hasta la turbina.

La geología como sistema de seguridad

La principal innovación consiste en reemplazar parte de las grandes estructuras de contención por profundidad, agua y roca. Más de un kilómetro de terreno actuaría como barrera adicional frente a una liberación radiactiva, mientras que la presión natural reduciría la necesidad de algunos sistemas y componentes de superficie.

El diseño también sería modular. Diez pozos podrían conformar una central de 150 MW eléctricos y un conjunto de 100 unidades alcanzaría 1,5 GW, con una ocupación territorial menor que una central convencional equivalente.

Deep Fission sostiene que esta arquitectura permitiría reducir entre 70% y 80% los costos de construcción y alcanzar, una vez estandarizado el sistema, un costo nivelado de energía de entre USD 50 y 70 por MWh. Estas metas todavía no fueron demostradas en operación comercial.

El primer ensayo avanza en Kansas

La empresa trabaja en un proyecto piloto en Parsons, Kansas, donde ya perforó un pozo de datos de unos 1.830 metros y recibió un prototipo del contenedor del reactor. El próximo paso será avanzar con los permisos y las pruebas para un pozo de mayor diámetro.

Directivos de Deep Fision recorren la locación del pozo piloto contenedor en Parsons, en el extremo sudeste de Kansas, EEUU (Fuente: Deep Fision Inc.)..
Directivos de Deep Fision recorren la locación del pozo piloto contenedor en Parsons, en el extremo sudeste de Kansas, EEUU (Fuente: Deep Fision Inc.)..

Los desafíos siguen siendo considerables: perforar con precisión y estándares nucleares, garantizar la integridad del pozo, proteger los acuíferos, evaluar la respuesta sísmica y demostrar que el reactor puede recuperarse para mantenimiento o recambio de combustible.

A esto se suma el principal cuello de botella: obtener la licencia de la NRC. El aval del DOE confirma que el diseño puede continuar dentro del programa piloto, pero todavía no prueba su viabilidad técnica, económica ni comercial.

La propuesta busca resolver uno de los mayores problemas de la energía nuclear actual —sus costos y plazos de construcción— utilizando fuerzas naturales en lugar de estructuras masivas. El avance regulatorio es concreto, aunque la prueba decisiva llegará cuando Deep Fission intente convertir su singular reactor subterráneo en una central operativa.