La energía nuclear volvió al centro del debate energético en España. Aunque representa una porción reducida de la potencia instalada, su aporte real es mucho mayor: en 2025 los siete reactores españoles generaron más de 51.800 GWh netos, alrededor del 19% de toda la electricidad del país. Ese volumen la ubicó como segunda fuente de generación y como una de las principales tecnologías libres de emisiones.

El dato es clave porque el parque nuclear equivale a poco más del 5% de la potencia instalada, pero opera con alta disponibilidad. Las centrales funcionaron de media 7.283 horas a plena potencia durante 2025, un 83% de las horas del año.

España cuenta hoy con cinco centrales y siete reactores de agua ligera: Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Vandellós II y Trillo. En conjunto suman 7.398,77 MW de potencia eléctrica instalada.

Almaraz, la primera ficha

El plan vigente establece un cierre escalonado entre 2027 y 2035. La primera salida sería Almaraz I, en noviembre de 2027, seguida por Almaraz II en octubre de 2028. Luego llegarían Ascó I y Cofrentes en 2030, Ascó II en 2032, y finalmente Vandellós II y Trillo en 2035.

Pero ese cronograma quedó bajo revisión. Las propietarias de Almaraz —Iberdrola, Endesa y Naturgy— pidieron extender la operación de las dos unidades hasta el 8 de junio de 2030. El Consejo de Seguridad Nuclear debe emitir un informe técnico preceptivo y, con ese insumo, el Gobierno español tendrá que tomar una decisión política y regulatoria.

Si Almaraz obtiene una prórroga de tres años, el precedente podría abrir la puerta a revisar el esquema completo de apagón nuclear. Iberdrola ya anticipó que podría pedir extensiones para el resto del parque español.

Más apoyo social

La posición social también cambió. El Barómetro del Real Instituto Elcano mostró que el apoyo a mantener en funcionamiento las centrales pasó del 43% en 2023 al 66% en 2025. Es un salto significativo para una tecnología que durante décadas estuvo marcada por una discusión más ideológica que técnica.

Marta Ugalde, presidenta de Foro Nuclear, sostiene que la energía nuclear debe convivir con las renovables y no competir contra ellas. El argumento central del sector es que la transición energética necesita más electrificación, más generación baja en carbono y también fuentes firmes que operen cuando no hay viento o sol. En ese esquema, la nuclear aporta producción estable, síncrona y predecible.

El dilema eléctrico

España avanzó con fuerza en renovables: en 2025 alcanzaron el 55,5% del mix nacional, con récords de producción solar fotovoltaica. Pero ese crecimiento también obliga a reforzar redes, almacenamiento, interconexiones y capacidad firme. Allí aparece el dilema: cerrar reactores que producen cerca de una quinta parte de la electricidad puede elevar la presión sobre el gas en determinados momentos.

La decisión sobre Almaraz marcará algo más que el futuro de dos reactores. Puede definir si España sostiene el apagón nuclear pactado en 2019 o si abre una nueva etapa para su parque atómico dentro de una transición energética más pragmática.