Argentina fijó una fecha para uno de sus principales proyectos tecnológicos: el Reactor Argentino Multipropósito RA-10 comenzará su proceso de puesta en marcha antes de finalizar 2026, con el objetivo de completarlo durante los primeros meses de 2027.
La novedad incluye otro paso decisivo. La Secretaría de Asuntos Nucleares anunció un esquema para incorporar inversión privada en la construcción de la planta que procesará los materiales irradiados y permitirá llevar la producción de radioisótopos al mercado.
El montaje del RA-10 alcanzó el 96%
El RA-10 es un reactor de investigación y producción de 30 MW desarrollado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el Centro Atómico Ezeiza. La institución es responsable del proyecto y propietaria de su tecnología, mientras que INVAP participa en la gestión y aporta servicios especializados de ingeniería.
Según la información oficial, el montaje de equipos y sistemas pasó del 52% al 96% después de la reactivación de contratos y frentes de obra. La ingeniería y la obra civil ya fueron completadas y unas 530 personas trabajan actualmente en el proyecto.
Una vez finalizada la construcción comenzarán las etapas de licenciamiento y puesta en marcha bajo la supervisión de la Autoridad Regulatoria Nuclear.
La planta que completa el negocio
El reactor no genera electricidad. Su función es producir neutrones para irradiar materiales destinados a aplicaciones médicas, científicas e industriales.
Sin embargo, terminar el RA-10 no alcanza para desarrollar el negocio: los materiales irradiados deberán procesarse en una planta de producción de radioisótopos que todavía necesita financiamiento y construcción.
El nuevo modelo contempla capital privado para desarrollar esa instalación y participar en las actividades productivas y comerciales. El Estado conservará la conducción de la política nuclear y las responsabilidades sobre regulación, seguridad y salvaguardias, dentro del marco de la Ley 24.804.
La definición convierte a la planta asociada en el próximo hito del proyecto. Su construcción será indispensable para transformar la capacidad tecnológica del reactor en producción comercial y exportaciones.

Salud, semiconductores y exportaciones
Entre los productos previstos aparece el molibdeno-99, utilizado para obtener tecnecio-99m, uno de los radioisótopos más empleados en estudios de diagnóstico por imágenes. El reactor también podrá producir lutecio-177 para tratamientos oncológicos e iridio-192 para aplicaciones médicas e industriales.
Además, permitirá fabricar silicio dopado por irradiación neutrónica, un insumo destinado a semiconductores de alta potencia, y ofrecer servicios de ensayo de materiales, irradiación y análisis para la industria y la ciencia.
La capacidad proyectada superará la demanda argentina y, de acuerdo con la estimación oficial, podría representar cerca del 20% del mercado mundial actual de determinados radioisótopos. Esto permitiría sustituir importaciones, abastecer al sistema sanitario y generar exportaciones en un mercado con pocos proveedores y fuertes barreras tecnológicas.
Con la puesta en marcha prevista para 2027, el RA-10 entra en su etapa decisiva. El desafío ya no será solamente completar una infraestructura nuclear de alta complejidad, sino construir alrededor de ella un modelo productivo capaz de convertir tecnología argentina en salud, industria y exportaciones.









