El Parlamento italiano dio un paso clave hacia la posible reintroducción de la energía nuclear. La Cámara de Diputados aprobó el proyecto impulsado por el gobierno de Giorgia Meloni, una iniciativa que busca reconstruir el marco legal e institucional para que el país vuelva a considerar esta fuente dentro de su matriz energética.
La votación terminó con 155 votos a favor, 86 en contra y ocho abstenciones. El texto pasa ahora al Senado. No se trata todavía de construir reactores, sino de una ley delegada que habilitaría al Ejecutivo a ordenar la normativa del sector y definir los pasos posteriores.
Un marco para el “nuclear sostenible”
El proyecto plantea la creación de un Programa Nacional de Energía Nuclear Sostenible, orientado a evaluar el rol de nuevas tecnologías en la transición energética italiana. Entre sus ejes aparecen la investigación en reactores avanzados y modulares, el desarrollo industrial y la gestión segura de residuos radiactivos.
También se prevé una Autoridad de Seguridad Nuclear independiente, punto clave para cualquier programa moderno. Su función sería regular, autorizar y controlar las actividades vinculadas al sector. Para Italia, que abandonó la energía nuclear hace más de tres décadas, reconstruir esa institucionalidad es tan importante como elegir una tecnología.

De potencia nuclear a país sin reactores
Italia tiene una historia nuclear más extensa de lo que suele recordarse. Entre las décadas de 1960 y 1990 operó cuatro centrales: Latina, Garigliano, Trino Vercellese y Caorso. Pero Chernobyl cambió el clima político y social. Un referéndum realizado en 1987 aceleró la salida del país de la energía atómica y la última central dejó de operar en 1990.
El tema volvió a escena en distintos momentos, pero sin continuidad. En 2011, tras Fukushima, un nuevo referéndum consolidó el rechazo a nuevas plantas. Cerca del 94% de los votantes se expresó contra el retorno nuclear.
Seguridad energética y descarbonización
El contexto actual es diferente. La crisis energética europea, la necesidad de reducir emisiones y la dependencia de fuentes importadas reordenaron la discusión. Para el gobierno de Meloni, la energía nuclear puede funcionar como complemento de las renovables: generación firme, bajas emisiones y mayor seguridad de suministro.
En mayo de 2023, el Parlamento ya había aprobado una moción para analizar la incorporación de la energía nuclear en la matriz energética. Meses después, se reunió por primera vez la Plataforma Nacional para la Energía Nuclear Sostenible, pensada para ordenar el debate técnico, industrial y regulatorio.
Un regreso todavía abierto
El avance parlamentario no implica que Italia vaya a construir centrales de inmediato. El camino dependerá de la aprobación del Senado, de los decretos reglamentarios, de la aceptación social, de los costos y de la capacidad del país para reconstruir una cadena nuclear propia.
Pero el dato político es claro: Italia dejó de discutir la energía nuclear solo como una herida del pasado y empezó a tratarla como una posible herramienta de futuro. En un país que cerró sus reactores por decisión política y presión social, el cambio de tono marca una señal importante para Europa.









