La generación nuclear mundial alcanzó 2.812 teravatios hora (TWh) en 2025, el mayor registro histórico, según Ember. El aumento fue de 35 TWh frente a 2024, equivalente al 1,3%. Detrás del resultado confluyen nuevas centrales y una mayor producción de instalaciones existentes, en un mercado eléctrico que continúa expandiéndose. 

Un récord que pone en perspectiva dos décadas

La serie histórica de Ember y Energy Institute, difundida a través de Our World in Data y reproducida en el gráfico, sitúa el máximo de 2006 en 2.762 TWh. El registro de 2025 lo supera en 50 TWh: apenas 1,8% más en casi veinte años.

La comparación muestra la magnitud del estancamiento atravesado por la industria. También explica por qué el récord de producción convive con una pérdida de participación frente a aquel período: el sistema eléctrico mundial creció mucho más rápido.

En 2025, la nuclear aportó alrededor del 9% de la electricidad global. Su relevancia varía entre mercados: representó el 23% en la Unión Europea y el 18% en Estados Unidos, según la Agencia Internacional de Energía (AIE).

La generación nuclear mundial alcanzó un récord en 2025 tras décadas de expansión, retrocesos y recuperación. El tramo a 2030 ilustra el crecimiento anual del 2,8% proyectado por la AIE.
La generación nuclear mundial alcanzó un récord en 2025 tras décadas de expansión, retrocesos y recuperación. El tramo a 2030 ilustra el crecimiento anual del 2,8% proyectado por la AIE.


Qué impulsó la recuperación

La AIE identifica tres motores del crecimiento de 2025: reinicios de reactores en Japón, el buen desempeño de las centrales francesas y la entrada en operación de nuevas unidades en distintos países. El resultado combina, por lo tanto, inversiones en capacidad adicional con la recuperación de activos existentes.

Esta distinción tiene consecuencias para el negocio. Recuperar producción en una central disponible y construir una instalación desde cero implican plazos, necesidades de capital y riesgos diferentes. La continuidad de la expansión dependerá de cuánto puedan aportar ambas vías.

El desafío de financiar el próximo salto

El atractivo de la nuclear pasa por su capacidad de suministrar electricidad firme y de bajas emisiones, una característica relevante para industrias y centros de datos que necesitan abastecimiento continuo. La AIE destaca su complementariedad con las renovables y su aporte a la seguridad energética.

Pero llevar ese interés a nuevas centrales exige resolver barreras conocidas: inversiones iniciales elevadas, largos períodos de construcción y exposición a sobrecostos. El financiamiento y el cumplimiento de los cronogramas condicionan la competitividad de cada proyecto. 

La lectura que deja el récord es concreta: la industria recuperó capacidad de crecimiento. Para ganar peso en la matriz mundial, deberá sostener una expansión más rápida que la del conjunto del sistema eléctrico.