Nucleoeléctrica Argentina dio un paso estratégico para proyectar al sector nuclear nacional más allá de las fronteras del país. Este lunes 18 de mayo de 2026, el presidente de la compañía, Juan Martín Campos, anunció la aprobación de una modificación en el estatuto social de la empresa estatal, que habilita la creación formal de una nueva unidad de negocios orientada a la prestación y comercialización de servicios nucleares en el exterior.
La decisión marca un cambio relevante en el perfil de la compañía, históricamente asociada a la operación de las centrales nucleares argentinas. Nucleoeléctrica es responsable de Atucha I, Atucha II y Embalse, las tres centrales de potencia del país, y acumula décadas de experiencia en operación, ingeniería, mantenimiento, gestión y asistencia técnica vinculada a reactores nucleares.
De la experiencia local a la exportación de conocimiento
La nueva unidad no parte desde cero. Según se informó, la empresa ya venía desarrollando servicios y soluciones tecnológicas con proyección internacional, aunque de manera más incipiente. La modificación estatutaria busca ordenar, institucionalizar y potenciar esa actividad como un nuevo eje de ingresos para la compañía.
Entre las áreas previstas se incluyen servicios de ingeniería y consultoría para centrales nucleares en el exterior, asistencia técnica, mantenimiento especializado, venta de herramientas y tecnologías patentadas por la empresa, además de posibles proyectos de cooperación internacional.
De acuerdo con fuentes periodísticas, Nucleoeléctrica ya cuenta con antecedentes de trabajo con centrales y actores del sector nuclear en países como Canadá, Brasil, China, Corea del Sur y España. La formalización de esta línea de negocios apunta a transformar esa experiencia en una plataforma comercial sostenida.

Una ventana de oportunidad global
El anuncio llega en un contexto internacional favorable para la energía nuclear. La creciente demanda eléctrica, impulsada por la inteligencia artificial, la electrificación de consumos y los objetivos de descarbonización, volvió a ubicar a la nuclear como una fuente limpia, confiable y de alta densidad energética.
En ese escenario, Argentina aparece con una ventaja diferencial dentro de América Latina: cuenta con trayectoria técnica, profesionales especializados, centrales en operación y capacidades acumuladas a lo largo de más de siete décadas de desarrollo nuclear.
La apuesta de Nucleoeléctrica busca aprovechar esa posición para exportar servicios de alto valor agregado. Ya no se trata únicamente de producir electricidad en el mercado local, sino de colocar conocimiento, ingeniería y tecnología argentina en una industria global cada vez más demandante.
Un cambio de paradigma
La creación de esta unidad de negocios representa un movimiento de fondo para el sector nuclear argentino. Supone pasar de una lógica principalmente doméstica a una estrategia de internacionalización, en la que el país puede ofrecer soluciones técnicas, experiencia operativa y capacidades industriales propias.
Desde la empresa y el gobierno, la medida es presentada como una herramienta para generar divisas, fortalecer el talento profesional argentino y consolidar una actividad estratégica vinculada a la alta tecnología.
En definitiva, Nucleoeléctrica busca convertir décadas de experiencia nuclear en una plataforma exportadora. Argentina no solo opera centrales: ahora pretende vender al mundo el conocimiento que construyó alrededor de ellas.









