La central hidroeléctrica de Itaipú es uno de los pilares del sistema eléctrico paraguayo.
La central hidroeléctrica de Itaipú es uno de los pilares del sistema eléctrico paraguayo.


Paraguay puso en marcha una reforma de su matriz energética ante el salto de la demanda eléctrica, que creció un 18% durante el primer semestre, según el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano. El Gobierno de Santiago Peña reactivó la Mesa Energética para acelerar decisiones sobre regulación, inversiones y nuevas fuentes de generación.

El país produce casi toda su electricidad mediante centrales hidroeléctricas, encabezadas por Itaipú y Yacyretá. Sin embargo, el crecimiento del consumo interno y la llegada de industrias electrointensivas están reduciendo el margen disponible para exportar. Distintas proyecciones ubican hacia 2030 el riesgo de que la oferta resulte insuficiente durante los picos de demanda.


Un nuevo esquema institucional

La Mesa Energética, creada en 2012 y liderada por el Presidente, deberá presentar propuestas sobre institucionalidad, grandes proyectos de generación, coordinación público-privada y criterios para abastecer a industrias de alto consumo.

Entre las iniciativas aparece la creación de un Ministerio de Energía, capaz de integrar electricidad, hidrocarburos y biomasa, junto con un ente regulador autónomo. La electricidad representa menos del 30% del consumo energético total paraguayo, por lo que el Gobierno busca superar una organización centrada casi exclusivamente en el sistema eléctrico.

Más participación privada

El cambio también se apoya en la Ley 7599/2025 y su reglamentación, que habilitaron inversiones privadas en generación solar, eólica, biomasa, biogás y geotermia. El régimen permite autoconsumir, comercializar energía y vender excedentes, incluidos proyectos de pequeña escala.

La apertura no elimina el papel central de la ANDE, pero introduce nuevos actores en un mercado históricamente dominado por la empresa estatal. Para atraer capital, el desafío será establecer reglas estables, tarifas previsibles y un regulador que no actúe al mismo tiempo como participante y árbitro.

Gas y nuclear, con distintos horizontes

El gas natural del Chaco aparece como una alternativa de generación firme. Paraguay registra antecedentes de producción limitada en el bloque Gabino Mendoza, donde el pozo Independencia 1 abasteció una central de la ANDE en Bahía Negra. Sin embargo, el país todavía no acreditó reservas comerciales a gran escala y parte del potencial se superpone con el Parque Nacional Médanos del Chaco, lo que mantiene abierto un conflicto ambiental y jurídico.

El catastro de hidrocarburos de Paraguay concentra la actividad exploratoria en las cuencas del Chaco (Fuente: Gobierno de Paraguay).
El catastro de hidrocarburos de Paraguay concentra la actividad exploratoria en las cuencas del Chaco (Fuente: Gobierno de Paraguay).


La opción nuclear pertenece a un horizonte más lejano. Paraguay y Estados Unidos firmaron el 4 de agosto un memorando de cooperación nuclear civil, mientras la ANDE trabaja con el OIEA para estudiar reactores modulares pequeños. El acuerdo permite intercambiar información y desarrollar capacidades, pero no implica todavía la construcción de una central ni una inversión definida.

Más que una crisis inmediata, Paraguay enfrenta el agotamiento progresivo de su antiguo modelo de excedentes. La reforma busca transformar esa advertencia en nuevas inversiones antes de que la energía se convierta en un límite para la industrialización.