La tensión geopolítica en Oriente Medio volvió a colocar a América Latina y el Caribe en un lugar estratégico dentro del mapa energético global. Según el último informe mensual de OLACDE, la región incrementó en marzo de 2026 su producción de petróleo y gas natural, consolidándose como una fuente alternativa de hidrocarburos frente a un mercado internacional cada vez más expuesto a conflictos, interrupciones logísticas y volatilidad de precios.
Sube la producción regional de petróleo
En marzo, América Latina y el Caribe produjo 324 millones de barriles de petróleo, un 9% más que en el mismo mes de 2025 y un 1,3% por encima de febrero de 2026.
Brasil, México y Venezuela concentraron el 69% del volumen total. Brasil explicó el 41% de la producción, México el 17% y Venezuela el 11%. También participaron Guyana, con el 9%; Argentina, con el 8%; Colombia, con el 7%; y Ecuador, con el 5%.
Argentina todavía se encuentra por debajo de los grandes productores regionales, pero muestra una trayectoria ascendente impulsada por el crecimiento del shale oil en Vaca Muerta. Este avance le permite al país aumentar saldos exportables y ganar relevancia como proveedor para mercados del Atlántico y países vecinos.
Gas natural: Argentina quedó al frente
La producción regional de gas natural alcanzó los 22 mil millones de metros cúbicos, con una suba interanual del 5% y un avance similar respecto de febrero.
En este segmento, Argentina lideró con el 23% del total regional, sostenida por el desarrollo no convencional de Vaca Muerta. Detrás se ubicaron Trinidad y Tobago, con el 21%; Brasil, con el 15%; y Bolivia y México, con el 10% cada uno.
El liderazgo argentino tiene una implicancia que excede el volumen producido. La expansión de gasoductos, las exportaciones estacionales a Chile y Brasil y los proyectos de GNL podrían convertir al país en uno de los principales articuladores del mercado gasífero del Cono Sur, siempre que logre acompañar el crecimiento productivo con infraestructura de transporte y capacidad exportadora.

Comercio intrarregional y desafío de integración
El informe también señaló un dato clave sobre el abastecimiento: el 53% de las importaciones de petróleo de la región se resolvió mediante operaciones dentro de América Latina y el Caribe. En gas natural, casi la mitad de las compras externas también se cubrió con comercio intrarregional.
Sin embargo, la integración todavía presenta límites. Apenas el 12% de las exportaciones petroleras tuvo como destino otros países de la región, mientras que el resto se dirigió hacia mercados extrarregionales.
En ese escenario, Argentina puede ocupar un rol complementario: abastecer de gas a los países vecinos, ampliar sus exportaciones de crudo y ofrecer una fuente cercana y diversificada frente a suministros provenientes de regiones políticamente más inestables.
Oriente Medio y el nuevo valor estratégico
OLACDE advirtió que este desempeño cobra mayor relevancia por los ataques contra infraestructuras energéticas y las tensiones en puntos sensibles como el estrecho de Ormuz, factores que elevan la incertidumbre sobre las cadenas globales de suministro.
Para la entidad, el desafío ya no consiste únicamente en extraer más hidrocarburos. También requiere ampliar infraestructura, mejorar las conexiones transfronterizas y profundizar la integración regional para vincular la oferta disponible con los mercados que demandan esos recursos. Para Argentina, esa oportunidad dependerá de transformar el crecimiento de Vaca Muerta en capacidad sostenida de transporte, exportación e influencia energética regional.









