Vaca Muerta dio un nuevo paso hacia una salida exportadora para los líquidos que acompañan al gas natural. El Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobó el ingreso de dos proyectos de Transportadora de Gas del Sur (TGS), con inversiones previstas por más de US$3.200 millones. Las iniciativas conectan el procesamiento en Tratayén, Neuquén, con el fraccionamiento y la exportación desde Bahía Blanca.

El anuncio fue realizado el 19 de octubre por el ministro de Economía, Luis Caputo. Según las proyecciones difundidas, las instalaciones entrarían en operación en 2030 y permitirían exportaciones por US$1.100 millones anuales. Se trata de un avance en la incorporación al régimen: los montos corresponden a inversión prevista y ventas externas proyectadas, no a desembolsos ya ejecutados ni a capacidad disponible.

De Tratayén al puerto: cómo funcionará el sistema

El primer proyecto contempla infraestructura para separar los líquidos del gas natural, conocidos como NGL por su sigla en inglés, en Tratayén. El segundo comprende un ducto de 577 kilómetros y una planta en Bahía Blanca para fraccionar esos líquidos y destinarlos a la exportación.

La presentación de TGS para inversores de mayo permite dimensionar el desarrollo: contempla una capacidad de procesamiento de 43 millones de metros cúbicos diarios de gas, un poliducto de 20 pulgadas y capacidad de fraccionamiento de 2,8 millones de toneladas anuales de productos C3+, es decir, propano y componentes más pesados. Son capacidades de diseño informadas por la compañía, no volúmenes de producción actuales.

El esquema también incluye almacenamiento y obras complementarias en la terminal marítima. Así, el proyecto abarca una cadena que comienza con la recuperación de líquidos en la cuenca y termina con su despacho hacia los mercados externos.

El proyecto de TGS conectará el procesamiento de gas en Tratayén con el fraccionamiento y la exportación de líquidos desde Bahía Blanca. Se estima su entrada en operación en 2030.
El proyecto de TGS conectará el procesamiento de gas en Tratayén con el fraccionamiento y la exportación de líquidos desde Bahía Blanca. Se estima su entrada en operación en 2030.


Por qué también importa para el petróleo

El impacto del proyecto excede la comercialización de líquidos. La producción petrolera puede venir acompañada de gas asociado que necesita tratamiento y una vía de evacuación. El gas producido puede contener componentes recuperables como líquidos, además de agua y otras sustancias que deben manejarse antes de su ingreso a los sistemas de transporte.

TGS identifica precisamente esa restricción como una de las razones del desarrollo: adecuar el gas asociado para su transporte por gasoductos y acompañar el aumento de la producción de crudo.

La lectura productiva es que ampliar el procesamiento puede reducir el riesgo de que el manejo del gas limite nuevos barriles. Al mismo tiempo, permite comercializar por separado productos que tienen sus propios mercados. Esa contribución dependerá de la puesta en servicio de las instalaciones y de su integración con el resto de la infraestructura.

Líquidos del gas y GNL: dos cadenas diferentes

Los NGL se recuperan al procesar el gas natural. En este desarrollo, el foco está en componentes como propano, butano y gasolina natural, que luego se separan mediante fraccionamiento.

El gas natural licuado (GNL), en cambio, se obtiene al enfriar profundamente el gas, compuesto principalmente por metano, para transportarlo en estado líquido. La iniciativa de TGS corresponde al negocio de líquidos recuperados del gas y utiliza instalaciones y una logística diferentes de las de exportación de GNL.

Un nuevo hito de un proyecto que ya estaba en marcha

La aprobación anunciada en octubre tiene un antecedente empresarial concreto. El 10 de junio, TGS había comunicado la decisión de inversión y la aprobación de acuerdos a suscribir con YPF, Pluspetrol y Chevron para cubrir más del 80% de la capacidad del proyecto.

El avance del RIGI se suma a ese recorrido. Para Vaca Muerta, el resultado esperado combina dos objetivos: abrir una salida comercial para sus líquidos y ampliar la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de los hidrocarburos. Su materialización dependerá de completar las obras y alcanzar la operación prevista para 2030.