BP presentó sus resultados del primer trimestre de 2026 con una señal clara para el mercado: la compañía volvió a mostrar fortaleza operativa y financiera en un contexto global marcado por precios volátiles, tensiones geopolíticas y mayor presión sobre las cadenas de suministro energético.

El dato central fue el underlying replacement cost profit, la métrica seguida por los analistas, que alcanzó los US$ 3.200 millones. La cifra más que duplicó los US$ 1.500 millones del cuarto trimestre de 2025 y también superó ampliamente los US$ 1.400 millones registrados en el primer trimestre del año anterior.

Trading, refinación y midstream: los motores del resultado

El gran impulsor del trimestre fue el segmento Customers & Products, que incluye refinación, comercialización, venta al público y trading. Esa unidad alcanzó un resultado subyacente de US$ 3.200 millones, frente a US$ 1.300 millones en el trimestre previo.

La mejora se explicó por una combinación de factores: un oil trading excepcional, mejores márgenes de refinación, mayor disponibilidad de las refinerías y un desempeño más sólido del midstream, especialmente en la optimización de suministro dentro de la cadena integrada de BP. La disponibilidad de refinerías llegó al 96,3%, por encima del objetivo de la empresa.

Upstream estable y mayor confiabilidad

En exploración y producción, BP mantuvo un desempeño estable. La producción upstream se ubicó en torno a 2,3 millones de barriles equivalentes diarios, con una confiabilidad de plantas del 95,7%, levemente superior al trimestre anterior.

El segmento Oil Production & Operations registró un resultado subyacente de US$ 2.000 millones, prácticamente sin cambios frente al cuarto trimestre de 2025. En tanto, Gas & Low Carbon Energy aportó US$ 1.300 millones, también en niveles similares a los del período previo.

Caja, deuda y disciplina financiera

El beneficio reportado bajo normas contables fue de US$ 3.800 millones, en contraste con una pérdida de US$ 3.400 millones en el trimestre anterior. Sin embargo, el flujo de caja operativo quedó en US$ 2.900 millones, afectado por un aumento de capital de trabajo de US$ 6.000 millones vinculado al entorno de precios y acumulación estacional de inventarios.

La deuda neta subió a US$ 25.300 millones, desde US$ 22.200 millones al cierre del cuarto trimestre de 2025. Aun así, BP ratificó su meta de llevar la deuda neta a un rango de US$ 14.000 a US$ 18.000 millones hacia fines de 2027. También mantuvo su presupuesto de inversión 2026 entre US$ 13.000 y US$ 13.500 millones.

Menos complejidad, más foco

Entre los anuncios estratégicos, BP confirmó el acuerdo para vender la refinería de Gelsenkirchen, en Alemania. Con esa operación, la empresa elevará su objetivo de reducción de costos estructurales a US$ 6.500-7.500 millones para 2027.

Además, planea reducir su deuda híbrida en unos US$ 4.300 millones, hasta llevarla aproximadamente a US$ 9.000 millones hacia fines de 2027. El dividendo se mantuvo en 8,32 centavos por acción, con el compromiso de aumentarlo al menos 4% anual, sujeto a decisión del directorio.

Una señal positiva para el mercado

La CEO Meg O’Neill afirmó que BP avanza “en la dirección correcta”, con foco en fortalecer el balance, simplificar la compañía, desbloquear crecimiento y mejorar los retornos. El mercado recibió favorablemente los resultados: Reuters informó que la ganancia superó las expectativas de los analistas en torno al 20%, impulsada por el fuerte desempeño del trading petrolero en medio de la volatilidad asociada al conflicto con Irán.

En síntesis, BP mostró un trimestre sólido, con buena ejecución operativa y fuerte recuperación financiera. El desafío ahora será sostener esa mejora mientras reduce deuda, simplifica su estructura y convierte la volatilidad del mercado en una ventaja competitiva durable.