El mercado petrolero global vuelve a moverse bajo una lógica de alta tensión. Tres señales recientes muestran el nuevo equilibrio inestable: Arabia Saudita recorta con fuerza sus precios oficiales de venta, China demora nueva capacidad de refinación y el Brent vuelve a subir por el riesgo de escalada en Medio Oriente.

El hilo conductor es claro: la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos, iniciada a fines de febrero de 2026, sigue afectando las rutas críticas del comercio petrolero. Aunque en abril se alcanzó un cese al fuego frágil, las tensiones no desaparecieron. El Estrecho de Ormuz continúa operando bajo presión y el Mar Rojo vuelve a aparecer como un punto de riesgo creciente.

Arabia Saudita baja precios para colocar crudo

Arabia Saudita volvió a recortar sus precios oficiales de venta para julio. El Arab Light con destino a Asia pasó de un premio de 15,50 dólares sobre el promedio Oman/Dubai a 9,50 dólares, una baja de 6 dólares por barril. El resto de los grados saudíes hacia Asia también sufrió recortes similares.

La señal es relevante porque Asia, y especialmente China, es el principal destino del crudo del Golfo. Cuando Arabia Saudita baja precios de esta magnitud, el mensaje es que la demanda no está respondiendo con la fuerza esperada.

Los recortes fueron incluso más profundos para Europa, donde algunos grados bajaron hasta 10 dólares sobre Brent. La explicación combina dos factores: menores premium spot para los crudos del Golfo y una demanda asiática más floja, golpeada por la incertidumbre logística y geopolítica.

China frena refinerías y consume inventarios

El segundo dato clave viene desde China. El país está postergando o cancelando indefinidamente unos 500.000 barriles diarios de nueva capacidad de refinación. Entre los proyectos afectados aparece la refinería Huajin Aramco, de 300.000 barriles diarios, y una unidad de 200.000 barriles diarios de PetroChina en Dalian.

El motivo central es la incertidumbre sobre el suministro de crudo desde Medio Oriente. Las disrupciones en el Estrecho de Ormuz complicaron los flujos desde el Golfo Pérsico y redujeron el margen de maniobra de las refinerías chinas.

Las importaciones de crudo de China cayeron desde 11,39 millones de barriles diarios en febrero a 6,36 millones en mayo. Aun así, las refinerías siguen procesando cerca de 13,5 millones de barriles diarios, apoyadas en los grandes inventarios acumulados antes del conflicto, estimados en torno a 1.000 millones de barriles.

Ormuz y Mar Rojo, dos cuellos de botella

El conflicto afecta dos pasos críticos del comercio energético. Por Ormuz circula normalmente alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo. Ante las complicaciones en esa ruta, Arabia Saudita redirigió parte de sus exportaciones mediante su oleoducto Este-Oeste hacia Yanbu, en el Mar Rojo.

Pero esa alternativa también empezó a quedar bajo amenaza. Los hutíes, respaldados por Irán en Yemen, anunciaron restricciones al tránsito de buques israelíes por el Mar Rojo y los declararon objetivos militares legítimos. Además, lanzaron misiles contra objetivos cercanos a Tel Aviv, en un contexto de ataques cruzados entre Israel e Irán.

El Brent sube por la prima de riesgo

En este escenario, el Brent escaló hasta 94,68 dólares por barril, con una suba diaria de 1,71%. La paradoja es evidente: Arabia Saudita baja precios por debilidad de la demanda, pero el precio internacional sube por riesgo geopolítico.


El Brent acumuló una suba de 58,6% en 2026, con un pico de US$138,21 en abril y un último dato de US$98,29 al 1 de junio.
El Brent acumuló una suba de 58,6% en 2026, con un pico de US$138,21 en abril y un último dato de US$98,29 al 1 de junio.

El mercado está incorporando una prima de riesgo ante la posibilidad de que los hutíes amplíen sus ataques y compliquen el tránsito por Bab el-Mandeb, una vía clave para conectar el Mar Rojo con el Océano Índico.

Un equilibrio cada vez más frágil

Los tres movimientos describen un mismo fenómeno desde distintos ángulos. La oferta está amenazada por tensiones militares en Ormuz y el Mar Rojo. La demanda china muestra señales de debilidad y retrasa inversiones. Arabia Saudita baja precios para sostener participación de mercado, mientras el Brent sube por temor a una escalada.

El resultado es un mercado petrolero con señales mixtas, alta volatilidad y una conclusión clara: la geopolítica de Medio Oriente sigue siendo el factor dominante para entender el precio del crudo.