La puesta en marcha del CGC-001 en el yacimiento Tres Picos, en Cañadón León, vuelve a poner el foco en el futuro de los campos maduros. En una industria cuyo crecimiento se concentra en Vaca Muerta, Santa Cruz busca recuperar perforación para sostener su producción convencional.
Según informó la Provincia el 8 de septiembre, el programa de CGC contempla 31 pozos en el flanco norte, con nueve perforaciones previstas para lo que resta de 2026, incluidas dos exploratorias. Las profundidades rondarían los 2.800 metros y superarían los 3.000 en los objetivos exploratorios.
La caída detrás del crecimiento petrolero
El avance nacional convive con un retroceso del convencional. Según el Informe de Tendencias de julio del IAE Mosconi, con datos de junio de 2026, la producción total de petróleo creció 16,5% interanual, mientras que la convencional cayó 9,1%. En los últimos doce meses, esta última acumuló una baja del 8%.
El gas presenta una dinámica similar: la producción convencional retrocedió 12,2% interanual y 7,1% en doce meses. Son cifras nacionales, que describen el contexto en el que los campos maduros deben atraer nuevas inversiones.

Perforar para compensar el declino
En un campo maduro, incorporar pozos puede servir primero para compensar la pérdida de producción de los existentes. Por eso, más perforación no garantiza de inmediato un crecimiento neto: el aporte nuevo debe superar el volumen que se pierde en la base productiva.
La recuperación también exige intervenir pozos, mejorar la inyección de agua y reducir las paradas operativas. La selección de proyectos debe considerar tanto el petróleo recuperable como el costo de extraer y tratar los fluidos asociados.
El desafío tiene además una dimensión empresarial. En sus resultados del primer semestre, CGC informó que su producción de crudo y GLP cayó 3,4% interanual en el segundo trimestre, y la de gas, 23%. La compañía atribuyó principalmente esa reducción a la desinversión en concesiones convencionales con EBITDA negativo. Son datos de toda la empresa, afectados por cambios de cartera; no equivalen al declino de sus campos santacruceños.
Una oportunidad que se medirá en barriles
El CGC-001 abre una oportunidad concreta para convertir nuevas localizaciones en producción y sostener trabajo para la cadena de servicios. Su continuidad permitirá evaluar si la campaña logra moderar la caída, estabilizar los volúmenes o iniciar una recuperación.
La prueba será cuánto producen los pozos una vez conectados, cuánto cuesta operarlos y qué margen dejan para reinvertir. El futuro de los campos maduros depende de transformar el petróleo que todavía contienen en barriles rentables.









