Chevron presentó formalmente una solicitud para adherir al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) con un proyecto de desarrollo de petróleo no convencional en el área El Trapial, en Neuquén. La inversión estimada asciende a US$13.800 millones y apunta a consolidar uno de los desarrollos de shale oil más relevantes del norte de Vaca Muerta. La iniciativa todavía debe ser aprobada por el Gobierno argentino.

El proyecto se ubica en la zona Este de El Trapial, cerca de Rincón de los Sauces, y representa una nueva señal de interés de las grandes petroleras internacionales por ampliar su exposición en la formación neuquina. Por escala, se ubica entre las mayores apuestas individuales presentadas hasta ahora bajo el paraguas del RIGI.

El Trapial, una pieza clave para Chevron

Chevron no es un actor nuevo en Vaca Muerta. La compañía fue una de las primeras majors en apostar por el shale argentino, especialmente a partir de su asociación con YPF en Loma Campana, considerado el primer desarrollo masivo de no convencionales del país.

En El Trapial, la empresa opera el bloque y controla el 100% del área. El campo tiene una historia convencional previa, pero el foco actual está puesto en el desarrollo no convencional de la zona Este, donde Neuquén otorgó una concesión de explotación por 35 años. La compañía ya venía anticipando una inversión superior a los US$10.000 millones, pero la presentación formal elevó el monto previsto a US$13.800 millones.


Equipo de perforación en operación. Chevron busca ampliar su desarrollo no convencional en El Trapial, al norte de Vaca Muerta.
Equipo de perforación en operación. Chevron busca ampliar su desarrollo no convencional en El Trapial, al norte de Vaca Muerta.

Una apuesta de largo plazo

El objetivo de Chevron es aumentar de manera sostenida su producción en Vaca Muerta durante la próxima década. Para eso, el proyecto demandará perforación de nuevos pozos, infraestructura de superficie, servicios petroleros, logística, procesamiento y conexión con sistemas de evacuación de crudo.

La expansión también se vincula con el crecimiento de la infraestructura exportadora, en especial oleoductos como Vaca Muerta Sur, clave para que el incremento de producción no quede limitado por cuellos de botella internos.

Por qué el RIGI cambió la ecuación

El RIGI fue creado por la Ley Bases 27.742 con el objetivo de atraer inversiones de gran escala mediante estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años, además de beneficios impositivos y mayor previsibilidad jurídica para proyectos intensivos en capital.

La ampliación del régimen al upstream de petróleo y gas abrió la puerta para que desarrollos como El Trapial busquen condiciones de inversión más competitivas. En proyectos no convencionales, donde la curva de desembolsos es alta y sostenida, la previsibilidad regulatoria puede ser tan importante como la calidad geológica.

Chevron lo expresó en esa línea: marcos como el RIGI, orientados a dar previsibilidad e incentivar decisiones de largo plazo, son considerados por la empresa como pasos relevantes para la industria energética argentina.

Una señal política y energética

La presentación llega después de que altos ejecutivos de Chevron destacaran públicamente las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei. En CERAWeek 2026, el CEO global Mike Wirth sostuvo que la geología argentina es excelente, pero que el desafío histórico estuvo “sobre la superficie”: restricciones, costos, rigideces y reglas inestables.

Para Neuquén, el proyecto puede traducirse en más actividad, empleo, regalías, servicios e infraestructura. Para la Argentina, refuerza la estrategia de convertir Vaca Muerta en una plataforma exportadora capaz de generar divisas en escala.

La discusión, sin embargo, no está cerrada. Los críticos del RIGI advierten sobre el costo fiscal de otorgar beneficios a empresas que, según sostienen, podrían invertir de todos modos. La respuesta del sector privado es que proyectos de esta magnitud requieren reglas estables, acceso a insumos, capacidad de exportación y un marco competitivo frente a otras cuencas del mundo.

En ese equilibrio se juega buena parte del futuro de Vaca Muerta: tener recursos no alcanza. La diferencia la hacen las condiciones para convertir roca generadora en producción, exportaciones y desarrollo económico.