ConocoPhillips acordó adquirir una participación del 42% en BP Energy Company of Kirkuk Limited, la sociedad que posee el contrato para rehabilitar y redesarrollar grandes áreas productivas del norte de Irak. La operación incorpora a una de las principales petroleras estadounidenses a un proyecto estratégico para Bagdad y amplía la presencia occidental en un sector donde las compañías chinas ganaron terreno.
El acuerdo abarca las cúpulas Baba y Avanah del yacimiento Kirkuk, junto con Bai Hassan, Jambur y Khabbaz. El contrato contempla inicialmente más de 3.000 millones de barriles equivalentes de petróleo recuperables mediante tareas de rehabilitación, optimización y redesarrollo, además de potencial exploratorio. La transacción debería cerrarse antes de finalizar 2026 y no modificaría las funciones de las compañías estatales iraquíes.
Capital estadounidense para recuperar Kirkuk
BP continuará como socio técnico, con una remuneración ligada a la producción y una transición hacia una organización operadora integrada mayoritariamente por personal iraquí. Para ConocoPhillips, el ingreso permite acceder a recursos de larga vida y apoyarse en infraestructura y producción existentes.
Las acciones de la compañía subieron cerca del 2% tras el anuncio. Analistas de RBC Capital Markets estimaron que la compra podría ubicarse entre US$300 millones y US$500 millones, aunque las empresas no informaron oficialmente el valor.
Una señal política desde Washington
La operación fue anunciada durante la visita oficial del primer ministro iraquí Ali al-Zaidi a Estados Unidos. Tres días antes, Donald Trump había anticipado “muchos acuerdos” con Irak y una mayor participación de compañías estadounidenses en la explotación petrolera del país.
El ingreso de ConocoPhillips se integra a una ofensiva comercial que también incluye acuerdos de Chevron para aumentar la producción y estudiar nuevas infraestructuras. Para Bagdad, el objetivo es atraer capital y tecnología, recuperar capacidad productiva y equilibrar la presencia alcanzada por empresas chinas.

Kirkuk y las rutas alternativas a Ormuz
La crisis del Estrecho de Ormuz expuso la fragilidad logística de Irak. En abril, sus exportaciones por esa vía cayeron a 10 millones de barriles, frente a unos 93 millones mensuales antes del conflicto. La vulnerabilidad también es fiscal: en 2025, el petróleo aportó el 88% de los ingresos públicos y el 91% de las exportaciones de mercancías.
Kirkuk gana relevancia por su conexión potencial con corredores terrestres hacia Turquía y Siria. Irak y Siria avanzaron en la rehabilitación de una ruta hacia Baniyas y Ceyhan, mientras Chevron estudia nueva infraestructura con capacidad proyectada de hasta 2 millones de barriles diarios.
La llegada de ConocoPhillips refleja así una reorganización energética más amplia: Irak busca recuperar producción y diversificar exportaciones, mientras Estados Unidos procura convertir su influencia política en inversiones concretas y mayor presencia en uno de los principales productores de la OPEP.









