El gas de Vaca Muerta logró llegar a Brasil a través de Uruguaiana en un primer ensayo después de cinco años de inactividad. Esta prueba marca un hito significativo en la relación energética entre Argentina y Brasil, ya que representa la primera exportación de gas natural por una infraestructura que había estado fuera de servicio desde 2021.
La operación fue realizada en conjunto por las empresas TotalEnergies y Ámbar Energía, del grupo J&F, utilizando el Gasoducto del Mercosur (TGM) para trasladar el gas desde la formación Vaca Muerta hacia el estado de Río Grande do Sul. El consultor en energía, Nicolás Taiariol, analizó las implicancias de esta prueba y destacó la importancia de verificar el estado de las tuberías y de realizar los ajustes necesarios en válvulas y estaciones que habían permanecido inactivas durante un tiempo prolongado.
Según Taiariol, esta prueba de integridad es esencial para confirmar si la infraestructura actual puede manejar flujos constantes antes de avanzar hacia la firma de contratos de exportación. El gas transportado tuvo como destino la Central Termoeléctrica de Uruguaiana (CTU), una planta de Ámbar con una capacidad instalada de 640 MW, considerada crucial para el suministro eléctrico del sur de Brasil. Para operar a su máxima capacidad y contribuir a la estabilidad de la red brasileña, esta central requiere un flujo constante de hasta 2,8 millones de m3/día.
Esta reactivación del vínculo energético permite a Argentina avanzar en su objetivo de convertirse en un proveedor confiable de gas en un contexto donde la demanda depende de fuentes más costosas o distantes. La logística del ensayo conecta la localidad de Aldea Brasileña, en Entre Ríos, con Uruguaiana, en Río Grande do Sul. En Argentina, la operación técnica está a cargo de Transportadora Gas del Mercosur (TGM), cuyos accionistas incluyen a Total Gas, Tecpetrol, Central Puerto y CGC. En Brasil, la gestión de la infraestructura corre por cuenta de Transportadora Sulbrasileira de Gás (TSB).
Este ensayo cuenta con antecedentes clave, como la prueba de exportación realizada por TotalEnergies en 2025 a través del gasoducto GasBol, que ayudó a superar obstáculos normativos y técnicos. La diversificación de las rutas de exportación es parte de la estrategia para maximizar el uso de la infraestructura disponible en el Cono Sur y asegurar un suministro estable de gas de esquisto producido en la cuenca neuquina.
El contexto regional favorece esta opción, dado el descenso en las importaciones de gas que Brasil recibía de Bolivia, cuya producción ha caído más rápido de lo esperado. En este escenario, el gas argentino se presenta como una ventaja competitiva debido a su proximidad geográfica y su potencial de escala. Sin embargo, persiste la pregunta de cómo extender el suministro hacia los principales polos industriales de Brasil, ya que el Gasoducto del Mercosur actualmente limita el consumo a Uruguaiana y sus alrededores.
Para que Vaca Muerta se consolide como un motor energético en la región, es necesario que el gas fluya hacia el interior de Brasil. Esto implica una expansión de la infraestructura de transporte, que requiere una inversión significativa. Una de las propuestas más discutidas es la construcción de un tramo que conecte Uruguaiana con Triunfo, extendiendo el ducto unos 600 kilómetros adicionales en Brasil, con tuberías de 24 pulgadas de diámetro, lo que permitiría un transporte de hasta 15 millones de m3.
Este proyecto ya está incluido en el Plan Nacional Integrado de Infraestructura de Gas Natural de 2025 de la Compañía de Investigación Energética de Brasil (EPE) y se considera una de las 14 prioridades nacionales. Sin embargo, el debate sobre cómo financiar los US$ 7.500 millones necesarios para el plan sigue abierto, ya que se discute si la inversión será pública, privada o una combinación de ambas.
Además, se evalúan rutas alternativas que involucren el tránsito por terceros países para aumentar la flexibilidad del sistema. La red boliviana ofrece infraestructura existente, pero también presenta riesgos políticos y costos de peaje. Otras opciones a través de Paraguay o Uruguay implican mayores distancias y complejidades geopolíticas. Asimismo, el transporte de Gas Natural Licuado (GNL) se considera un complemento necesario a los gasoductos tradicionales, permitiendo cubrir regiones de difícil acceso en Brasil de manera más ágil y competitiva.
Brasil ya importa GNL para mitigar los efectos de sequías prolongadas que afectan su generación hidroeléctrica. La posibilidad de adquirir gas procesado en Argentina podría reducir significativamente los altos costos de flete que enfrenta actualmente al comprar a proveedores lejanos como Qatar, Nigeria o Estados Unidos. Estos ahorros podrían ser decisivos para que el gas argentino se integre definitivamente en la matriz energética brasileña.
Un factor que presiona la toma de decisiones es la inminente expiración de la licencia de operación del Gasoducto del Mercosur, fijada para diciembre de 2027. Aunque existe la opción de solicitar una prórroga por 20 años, este horizonte limita la capacidad de definir inversiones en nuevas obras. Los próximos meses serán cruciales para asegurar contratos de largo plazo que justifiquen la inversión necesaria.










