El Gobierno nacional tomó una decisión significativa al modificar el esquema de financiamiento para las zonas frías, lo que podría repercutir indirectamente en las tarifas de gas de todo el país. Mediante el decreto 266/2026, el Ministerio de Economía recibió la autorización para aumentar el recargo que alimenta el Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos Residenciales de Gas, elevando el límite hasta el 11,25% del precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST).
Este mecanismo es esencial para sostener las tarifas subsidiadas en regiones con temperaturas extremas, como la Patagonia, la Puna y el departamento mendocino de Malargüe, así como en otras áreas que se sumaron tras la ampliación del régimen en 2021. Cabe destacar que este fondo se financia a través de un recargo que abonan todos los usuarios del sistema gasífero nacional, sin distinción de localización geográfica.
Con la normativa recién promulgada, el Ministerio de Economía amplía su capacidad de maniobra. El límite anterior del recargo era del 7,5%, por lo que este ajuste habilitado representa un potencial aumento de hasta el 50% respecto al esquema vigente. Aunque no se trata de un incremento automático, sí otorga la facultad de elevar la carga en función de las necesidades del sistema.
El régimen de zona fría fue establecido originalmente por la Ley 25.565 y ha sido extendido para alcanzar a más de 4 millones de usuarios en diversas provincias. Este beneficio puede cubrir hasta el 50% de la factura de gas en los hogares beneficiados, convirtiéndose en uno de los subsidios energéticos más amplios del país.
Desde el Ejecutivo, argumentan que el Fondo Fiduciario enfrenta un déficit y que los niveles actuales de recaudación no son suficientes para cubrir los costos del sistema. En este contexto, la ampliación del tope del recargo se presenta como una herramienta para proporcionar mayor flexibilidad financiera, sin necesidad de modificar directamente el esquema de subsidios.
Fuentes oficiales aseguran que esta medida no conlleva un aumento inmediato de tarifas, aunque reconocen que abre la puerta a posibles incrementos futuros si el Ministerio de Economía decide implementar el nuevo margen disponible. El efecto final dependerá de las políticas que adopte la cartera en los próximos meses.
Simultáneamente, el Gobierno vuelve a revisar el diseño del régimen de zonas frías, cuestionando su enfoque geográfico en lugar de basarse en el nivel de ingresos. Para el Ejecutivo, el esquema actual genera distorsiones en la asignación de subsidios y plantea retos de sostenibilidad fiscal, lo que deja abierto el debate sobre su continuidad y alcance.










