La energía gana peso en la generación de divisas de la Argentina. Entre enero y agosto de 2026, el sector acumuló un superávit comercial de USD 7.834 millones, con exportaciones por USD 10.667 millones, un 49% más que en igual período de 2025, según los datos difundidos por la Secretaría de Energía con fuente en el INDEC.

La diferencia entre las ventas externas y el saldo informado arroja importaciones por USD 2.833 millones. Así, por cada dólar destinado a compras energéticas en el exterior, el país exportó aproximadamente USD 3,8.

Más volumen y mejores precios

El avance de las exportaciones tuvo dos motores. El informe de Intercambio Comercial Argentino del INDEC muestra que las cantidades exportadas de combustibles y energía aumentaron 28%, mientras que sus precios subieron 16,5% frente a los primeros ocho meses de 2025.

La combinación permitió ampliar la facturación externa y muestra que el crecimiento tuvo un componente físico relevante. Para sostener ese aporte en el tiempo, la capacidad de producir y colocar mayores volúmenes resulta decisiva, especialmente ante cambios en las cotizaciones internacionales.

La energía aportó el 42,9% del superávit comercial argentino entre enero y agosto de 2026, con exportaciones por USD 10.667 millones.
La energía aportó el 42,9% del superávit comercial argentino entre enero y agosto de 2026, con exportaciones por USD 10.667 millones.

Casi el 43% del superávit comercial

El saldo comercial total de bienes de la Argentina alcanzó USD 18.249 millones hasta agosto. Calculado sobre ese resultado, el aporte energético representó 43%: más de cuatro de cada diez dólares del excedente comercial provinieron del sector.

Esa contribución amplía la disponibilidad de divisas para financiar importaciones de maquinaria, insumos y tecnología que necesita el conjunto de la economía. El efecto sobre las reservas también depende de los demás flujos de la balanza de pagos.

El desafío de sostener el crecimiento

Convertir una mejora comercial en una expansión duradera requiere acompañar la producción con capacidad de transporte, almacenamiento y despacho. Para el petróleo, eso implica poder llevar mayores volúmenes hasta los mercados externos; para el gas, contar con infraestructura y compradores que permitan aprovechar la oferta más allá de los picos de demanda interna.

La oportunidad para la Argentina está en consolidar esa cadena de inversiones. Una mayor capacidad exportadora puede sostener actividad entre operadoras, proveedores y empresas de servicios, y dar continuidad al aporte de divisas aun cuando el escenario de precios sea menos favorable.