ExxonMobil encendió una señal de alerta: la capacidad de refinación disponible cayó a uno de sus niveles más bajos frente a la demanda. El diagnóstico surgió durante la presentación de sus resultados del segundo trimestre, cuando obtuvo ganancias por US$ 14.500 millones y una producción récord de diésel. Su negocio de productos energéticos aportó cerca de US$ 5.500 millones, impulsado por márgenes excepcionalmente altos.

Darren Woods, CEO de Exxon, sostuvo que el trimestre estuvo marcado por la disrupción. El director financiero Neil Hansen precisó que el cuello de botella ya no se concentra solo en el tránsito de crudo por el Estrecho de Ormuz, sino en la escasa capacidad mundial para procesarlo.

Golfo, Rusia y China reducen la oferta

La guerra entre Estados Unidos e Irán restringió durante meses el tránsito por Ormuz, una vía por la que circula cerca de una quinta parte del petróleo y del GNL mundial. Aunque parte del flujo de crudo se recuperó, las exportaciones de combustibles refinados del Golfo continuaron muy por debajo de los niveles previos.

A eso se sumaron los ataques ucranianos contra refinerías rusas y la menor actividad de procesamiento y exportación de China. Según la Agencia Internacional de Energía, las corridas globales de refinerías se ubicaron en junio 6 millones de barriles diarios por debajo de un año antes, mientras los márgenes alcanzaron máximos de cuatro años.

Los inventarios, último colchón

El mercado amortiguó inicialmente el shock con petróleo en tránsito, reservas estratégicas y stocks comerciales. Pero ese respaldo se redujo rápido. En mayo, los inventarios globales observados cayeron 143 millones de barriles, equivalentes a 4,6 millones diarios. En junio subieron apenas 21 millones por el aumento del petróleo en tanqueros, mientras los stocks terrestres siguieron bajando.

En Estados Unidos, los inventarios comerciales de crudo descendieron a 404,5 millones de barriles y la Reserva Estratégica quedó en 307,7 millones. Las refinerías operaron al 97,2% de su capacidad, con poco margen ante una nueva interrupción.

La menor capacidad de refinación, las disrupciones geopolíticas y el drenaje de inventarios elevaron la fragilidad del mercado mundial de combustibles durante 2026.
La menor capacidad de refinación, las disrupciones geopolíticas y el drenaje de inventarios elevaron la fragilidad del mercado mundial de combustibles durante 2026.

Una oportunidad con límites para Argentina

El escenario favorece a productores capaces de exportar crudo y sostener capacidad de procesamiento. Para Argentina, el crecimiento de Vaca Muerta permite capturar mejores precios y fortalecer el saldo exportador. Sin embargo, aumentar la producción no alcanza: también será necesario ampliar infraestructura, logística y capacidad industrial para monetizar una mayor proporción del recurso como combustibles de mayor valor.

La advertencia de Exxon confirma que el mercado no está solamente corto de petróleo. También está corto de capacidad para convertirlo, por lo que cualquier nueva disrupción puede trasladarse con mayor velocidad a los precios del diésel, la nafta y el combustible de aviación.